30 AÑOS DEL COLAPSO DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

Por: Santiago Medina Romero (*)

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), también conocida como Unión Soviética, fue una federación de repúblicas de ideología comunista que existió entre 1922 y 1991. La URSS ocupaba los territorios actuales de Rusia y de algunos de los países colindantes.

Junto con los Estados Unidos, la Unión Soviética tuvo gran participación en la política económica global y cultural, y fue protagonista de grandes guerras de la historia, tales como la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y la Crisis de los misiles. Durante esos años, la URSS rivalizó con USA, en un enfrentamiento ideológico que dividió al planeta entre el modelo capitalista liberal de los estadounidenses y el modelo comunista de los soviéticos.

No es posible entender el colapso de la Unión Soviética sin analizar las políticas emprendidas por Mijaíl Gorbachov. Este, en el poder desde el 11 de marzo de 1985, tuvo un inicio fulgurante al mando del partido. En pocos días quedó claro que el nuevo líder no venía para asumir un papel pasivo. La senda de transformación, ya marcada por Andropov, fue rápidamente retomada y Gorbachov siguió legislando contra la nivelación salarial, en favor del desarrollo científico y técnico o en la lucha contra la “segunda economía”. Gorbachov lideró la república comunista durante sus últimos seis años, pero fueron en total 74 años (de 1917 a 1991) que los soviéticos gobernaron en el este de Europa en un total de 15 repúblicas que, tras décadas de duras represiones y varias tragedias por parte de líderes comunistas, decidieron independizarse, marcando la disolución de la URSS, de la Guerra Fría y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes.

El 25 de diciembre fue una fecha doblemente señalada en el calendario de 1991. Mientras medio mundo celebraba la Navidad, en Moscú el mandatario soviético Mijaíl Gorbachov anunciaba su dimisión como presidente de la URSS. La desaparición del mayor Estado socialista de la historia fue asumida en buena parte de occidente como el triunfo definitivo del modelo capitalista liberal y la demostración empírica de que el ideal comunista era irrealizable, ya que no traía prosperidad, ni avances, al contrario, el régimen soviético pasó por numerosos años de hambruna y escasez debido a las políticas aplicadas por sus líderes comunistas.  Por su parte la izquierda, tras el shock inicial, inició un amargo proceso de autocrítica sobre las causas que habían llevado a la debacle de la URSS, sin darse cuenta que el régimen soviético cayó por su propia cuenta, o más bien por sus propias políticas que no llevaban a nada bueno.

Hoy, 30 años después de que la bandera soviética ondease por última vez en el Kremlin, el debate continúa abierto tanto en el ámbito político como en el académico. La firma del acuerdo de disolución de la URSS fue la culminación de una época convulsa llena de cambios. En medio del total fracaso de las reformas económicas y políticas de Gorbachov, la URSS se había visto sumida en un verdadero caos económico que pronto desembocó en una crisis política. Las repúblicas del enorme país se fueron declarando independientes una tras otra. El presidente Gorbachov y sus partidarios en el Partido Comunista y el Gobierno intentaron preservar la unidad del país mediante la firma de algún acuerdo capaz de prevenir una desintegración caótica y unir los pueblos que formaban parte del Estado en una confederación de Estados soberanos a la manera de la Unión Europea.

Gorbachov ha sido acusado en repetidas ocasiones de no haber evitado el colapso de la URSS y de que hubiera podido actuar con más determinación para modernizar la economía controlada por el Estado, en vez de mantener tantos controles estrictos sobre el sistema político. Fueron esos problemas profundos en la economía y las propuestas secesionistas de las repúblicas soviéticas lo que hicieron que el colapso soviético fuera casi inevitable. Así mismo, la denuncia de los crímenes de Stalin y sus sucesores, ocasionó un creciente descontento en la sociedad, especialmente en las repúblicas bálticas y caucásicas, así como en Ucrania, incrementando el apoyo a los movimientos nacionalistas.

El 9 de noviembre de 1989 se produjo la caída del Muro de Berlín, que había dividido la ciudad durante 28 años. Ese hecho fue el inicio del fin de la Unión Soviética, porque dio alas a las revueltas contra el dominio soviético en diferentes países. En septiembre de 1991, la URSS reconoció la independencia de Estonia, Letonia y Lituania. Las proclamaciones de independencia de otras repúblicas se fueron sucediendo y, junto al colapso económico, Gorbachov perdía autoridad. El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov anunció la disolución de la Unión Soviética.

(*) Santiago Medina Romero

Escritor, analista y conferencista político. Estudiante de la Universidad Nacional de Loja (Ecuador). Columnista y articulista libertario de varios medios de comunicación y fiel defensor de las ideas de la libertad.