Buenos Aires y la famosa Opulencia…

Por: Guillermo Sánchez (*)

“Buenos Aires es una ciudad que nos llena de culpa por verla tan opulenta” fueron las palabras de Alberto Fernández aquel 28 de agosto de 2020 en el acto de firma del Acuerdo Federal de la Hidrovía Paraguay-Paraná en Puerto General San Martín, provincia de Santa Fe. ¿Realmente puede a alguien llenarle de culpa ver a Buenos Aires tan rica en comparación con el resto de las provincias? ¿Acaso nuestro actual presidente nunca antes vio cómo era el falso federalismo en el país?

Hablemos de Buenos Aires, la capital famosa y reconocida a nivel mundial, una provincia rica en diversidad, inigualable, una provincia que lo tiene todo. Capital de un país tan rico en recursos y tan pobre en materia económica, hoy es foco de un análisis propio.

Luego de haber vivido y recorrido gran parte de Buenos Aires, me encontré con una provincia íntegramente distinta en un nivel imponente con respecto al resto del país.

Argentina es un país federalizado, cuenta con 24 provincias autónomas, de las cuales son reconocidas las principales provincias que están en crisis hace más de dos décadas, como consecuencia del déficit fiscal y malversación de fondos públicos de la mano de dirigentes políticos populistas.

Me toca hablar desde mi lugar, como joven chaqueño de 25 años. Chaco, una provincia ubicada en el nordeste del país, limítrofe con su hermana Formosa, ambas provincias gobernadas por el PJ hace más de una década. Con un total de 1.131.000 pobladores (último censo año 2014), la provincia del Chaco tiene a más de la mitad de su población bajo la línea de pobreza y algo más de un cuarto sin las condiciones básicas para subsistir.

En mi adolescencia y actual juventud, he recorrido alrededor de diez de las principales provincias con atractivo turístico más importantes del país, pero ninguna de las visitadas tiene comparación con Buenos Aires. Si bien cada provincia es única en su estilo, Bs. As. se caracteriza por tener un pedacito de cada una de ellas.

Comencemos a hablar de la población, actualmente Buenos Aires cuenta con 17.541.141 habitantes aproximadamente, de los cuales alrededor de 3.075.646 viven en CABA, y el resto en lo que ellos denominan “Provincia” (CABA es capital y el resto de las ciudades son “provincia”).

Venimos de un año atípico, con baja actividad económica, desempleo e inflación, todos resultados de políticas populistas ya fracasadas a través de los años, y aún seguimos con la excusa de la pandemia para no progresar, para no crecer en un país donde tenemos todo a disposición excepto al Estado de nuestro lado, del lado del que quiere crecer.

La palabra progreso en nuestro país está estrechamente relacionada a la casta política, porque en estas últimas décadas fueron ellos nada más quienes han progresado y mejorado su calidad de vida para con el resto de los argentinos.

Chaco es una de las principales provincias donde gobierna la pobreza, una provincia olvidada, estancada que ha quedado en la historia, no existe el progreso a menos que tengas contactos estrechos con los políticos. Sin embargo, en Buenos Aires para alguien del interior del país es una cuna de oportunidades para crecer en el ámbito laboral, las posibilidades de trabajo sobran.

El argentino promedio está tan acostumbrado a no trabajar, y esto es resultado de las políticas populistas de los últimos años que han abandonado directamente la cultura del trabajo y le han hecho creer a la gran mayoría del país que se puede vivir con asistencialismo Estatal, es decir, un plan social.

Verla a Buenos Aires tan opulenta, como dijo Alberto Fernández no me da culpa como a él, me da orgullo, porque el mundo ve así a nuestro país, más allá de los índices de pobreza, desocupación e inflación que actualmente nos ponen en uno de los principales países donde la pobreza crece exponencialmente, cuando un extranjero piensa y habla de Argentina principalmente comenta acerca de Buenos Aires y su icónico Obelisco, las Cataratas del Iguazú como una maravilla más del mundo, y la hermosa y tan preciada Patagonia.

Pienso y sueño en un mañana con una Argentina opulenta de norte a sur y de este a oeste, con posibilidades de trabajo y progreso donde sea que vaya, en cada punto del país, que cada argentino pueda progresar donde quiera y que sienta la satisfacción de poder disfrutar el fruto del trabajo sin que el Estado se lleve gran parte de sus ganancias.

Creo que todos en el fondo deseamos a un Chaco libre de peronismo y radicalismo que bajo el lema de la justicia social no han hecho más que empobrecer la provincia, libre de corrupción, libre de tanto peso Estatal y clientelismo político, donde todos podamos progresar sin necesidad de meternos en la política. Creo en la meritocracia y al contrario que Alberto Fernández afirmo que lo único que puede llegar a sacar al país adelante es el trabajo de la mano de la meritocracia.

(*)Guillermo Sánchez

Estudiante del profesorado de Biología

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