¿Cómo encarar el comunismo Sanitario?

Por: Marcelo Lezcano (*)

El mundo vive un ataque a las libertades individuales en forma sistemática y a gran escala. Desde la irrupción del SARS-CoV-2 (cuyo origen aún es discutido en la comunidad científica) se han instrumentado una serie de políticas autoritarias que no han distinguido en colores políticos de ninguna clase. En países donde los socialdemócratas gobiernan las restricciones a las libertades son tan fuertes como en los que son gobernados por conservadores. Imposibilidad de viajar de un país al otro, restricciones de movilidad aún en nuestras propias ciudades, pasaportes internos, pasaportes sanitarios, testeos y vacunación obligatorias son algunas de las aberraciones a las cuales las personas hoy se enfrentan.

En ese contexto, muchas personas influenciadas por los medios de comunicación y organismos gubernamentales renuncian a sus derechos naturales con total complacencia. Ello no termina sólo en la entrega de sus libertades, también presionan para que aquellas personas que se niegan a acatar los mandatos coactivos sean reprendidos u obligados a cumplir la legislación tiránica.

Aquellas personas que perciben este atropello a sus libertades lo expresan públicamente en los ámbitos en los cuales concurren, sean físicos o virtuales. Las redes sociales se vuelven el principal centro de debate entre los bandos obedientes y aquellos que defienden su libertad, su cuerpo y hasta su propia vida (dado los casos de muertes a causa de la vacuna). El debate se vuelve áspero y poco fructífero, pues muchas veces no se busca analizar la situación desde lo racional sino más bien desde el convencimiento propagandístico que afectan a unos y otros.

Los liberales marcamos en repetidas oportunidades desde el inicio de este proceso, los innumerables ataques a la libertad y las consecuencias que eso acarrearía en nuestra sociedad. Las consecuencias son múltiples, dado que muchas personas murieron por no recibir un tratamiento oportuno por otras patologías distintas al covid o incluso aquellos que tuvieron covid eran desposeídos de los tratamientos (por protocolo) contra enfermedades crónicas que poseían lo que aumentaba más sus probabilidades de muerte. Otras personas sufrieron daños psicológicos considerables. En lo económico fuimos testigos de una crisis económica generada por la imposibilidad de comerciar.

Ante la magnitud de los acontecimientos, me pregunto a mi mismo: ¿Los liberales estamos encarando el debate adecuadamente? ¿Debemos centrarnos en cuarentena si o cuarentena no? ¿Vacunación obligatoria si o vacunación obligatoria no? ¿Pasaporte sanitario si o pasaporte sanitario no? Ante estas cuestiones indago el debate del siglo XX entre socialistas y liberales. Las aportaciones de Von Mises echa por tierra la viabilidad del socialismo o sus bifurcaciones (como tercera vía), los aportes de Hayek nos muestran que siempre son los peores los que llegan al poder. Sin embargo, el siglo XX tuvo una gran proliferación de gobiernos autoritarios, en la cual la razón ocupaba el mínimo espacio y corría como río ideas absurdas por todas las universidades del mundo.

Ante esa situación y comparando cómo han sido las exposiciones idearias de Adam Smith o John Locke, me pregunto si no sería mejor encarar el debate en forma positiva exclusivamente. Es decir, argumentar y proponer una sociedad para aquellas personas que deseamos vivir en libertad, las normas que imperará en esta sociedad, el lugar geográfico en el cual se podría erigir la misma, los instrumentos políticos a utilizar para alcanzar dicho objetivo, cómo mantener en el tiempo dicha sociedad libre. Pensar y construir un lugar en el cual podamos vivir aquellos que creemos en la libertad.

Pensar en forma positiva y exponerlas ante las demás personas, entiendo, es la mejor forma de buscar adeptos a las ideas de la libertad. La crítica daña el orgullo de las personas y genera resentimientos, es muy común que ante estos atropellos expongamos en forma abierta nuestro desacuerdo y mostremos cómo se equivocan los hacedores de políticas y aquellos que la acatan. Sin embargo, nos muestra como personas tóxicas y desalienta a los demás a tratar de entender nuestras ideas. Entiendo que debemos buscar una estrategia comunicacional que nos permita ganar la empatía de los demás y así conformar un grupo mayor que ayude a poner límites a estos atropellos.

La intención de estas líneas es generar un debate entre la comunidad liberal, de cómo armar una estrategia de comunicación eficaz y consistente. Los invito a debatir y tratar de encontrar respuestas.

(*) Marcelo Lezcano

Economista.

 

Propongo realizar un debate el martes 28 de diciembre a las 20:00 hs (Argentina) por meet. Les dejo el link y los espero.

https://meet.google.com/awy-obqz-mda