Crecer, soñar y progresar en Argentina

Por: Guillermo Daniel Sánchez (*)

 

 

 

 

 

 

 

 

Artículo reflexivo.

¿Cuántas fueron las veces que te preguntaste, cumpliré mis sueños algún día en este país? ¿Es posible cumplir sueños en nuestro país? Las oportunidades de progreso en Argentina son muy escasas, y cada vez que uno comienza un emprendimiento o trabajo tiene la carga impositiva de un Estado gigantesco e inservible. Pero, en un país donde es difícil planificar a futuro, todavía se está permitido soñar, nunca hay que dejar de hacerlo, por más que la situación contexto te nuble, siempre hay que proyectar y mirar hacia adelante.

Hoy después de varios meses vuelvo a estar inspirado para escribir, ¿inspirado por qué exactamente? Como joven, orgullosamente liberal, me siento inspirado por todas las cosas buenas que han sucedido estos últimos meses, cosas buenas para la corriente liberal; definitivamente el liberalismo ha crecido como nunca antes, y esto es gracias a los referentes liberales y miles de jóvenes que, a lo largo y ancho del país, llevan y exponen las ideas de la libertad. Tenemos la suerte de vivir en la era de la tecnología, la era digital, así mismo la era de las redes sociales, donde la información llega al momento, y esto también es una gran herramienta para que nuestras ideas, las de la libertad y el sentido común lleguen cada vez a más personas, como vos y yo, personas normales, que queremos ver un país progresar.

Meses atrás escribí acerca de las oportunidades laborales que existen en nuestro país, explicaba cuán diferente es la oferta laboral dependiendo de la zona del país en la que uno vive. Soy chaqueño y docente, y como gran parte de las personas del NEA tuve que emigrar de mi provincia para buscar un mejor futuro, y hoy puedo decir que encontré lo que buscaba.

Cuando llegué a Buenos Aires, más precisamente a CABA, primeramente, me encontré con ofertas laborales que sobran, así mismo para el ámbito docente, me he encontrado con cargos para docentes de todas las áreas. Lo más importante de todo esto, es que básicamente tuve que enviar un correo electrónico para comenzar a trabajar, y eso es algo que quiero destacar, porque más de uno, cuando emigró hacia otra provincia por una mejor calidad de vida, se encontró con una burocracia eterna a la hora de hacer trámites. La burocracia que existe a la hora de hacer diligencias de la administración pública en nuestro país es un fenómeno lento y eterno; esto se tiene que terminar, no es posible que un ciudadano que solo quiere trabajar se pase meses realizando papeles sin sentido.

Buenos Aires es la provincia de las oportunidades, CABA es la ciudad hecha oportunidad, y no solamente para nosotros los argentinos, sino también para cualquier persona del mundo. En contrario, la realidad que se vive en el norte es de tristeza, miseria y abandono total a causa de las malas políticas de los gobiernos que han pasado y de aquellos que aún se eternizan en el poder, creyéndose dueños de la provincia y la verdad.

Este artículo de reflexión más que nada está dirigido a aquellos jóvenes que hoy están pensando y re pensando en salir de su provincia para buscar un mejor futuro. En un país donde es muy difícil planificar a futuro, todavía se está permitido soñar, ya sea en pequeño o grande, nunca debemos dejar de soñar y los sueños están para cumplirse. Soy un joven soñador, como muchos, y creo que el país saldrá adelante, porque cada vez somos más los que creemos en la libertad y en sus ideas, las únicas viables que sacarán el país a flote.

Somos jóvenes y tenemos un gran futuro que cambiar y construir por delante, las oportunidades están, somos nosotros quienes debemos ir por ellas, salir de nuestra zona de confort y animarnos a cambiar nuestra realidad, y aplica a cada sentido de la vida. Los comienzos nuevos no suelen ser siempre fáciles, pero la clave es ser positivos y persistentes, superarse así mismo, de eso se trata la vida.

(*) Guillermo Daniel Sánchez.

Profesor de Biología.