CUENTO DE TERROR

Por: Miguel Pacella (*)

 

Hace poco vimos como la Televisión Publica dedicaba un programa entero para “festejar” el primer aniversario de la Ley de Aborto Nº 27610. Las figuras invitadas (de cuyo nombre no quiero acordarme) corearon loas a su heroica gesta. Como es de rigor; victimizaron el pasado vagabundeo por sórdidos callejones de ilegalidad hasta la ansiada “conquista” de “sus derechos”. –

Ahora si podrían ser felices. Podrían, al fin, ejercer “sus derechos” sin reproche legal. Sin responsabilidad. –

La manoseada mención al “IVE” me trajo al recuerdo un relato, terrorífico como pocos. –

Cuenta la leyenda que alguien desafió a Ernest Hemingway si podía escribir un cuento en seis palabras. El tomó una servilleta y escribió: “VENDO: ZAPATOS DE BEBE. SIN USAR”. –

No falta quien dice que la historia no es verídica; que no fue él, que fueron otras las circunstancias… Son detalles. –

El relato existe y la inmensidad del dolor que sugiere es enorme. Cae como sombras a la noche.  El miedo palpita, impreciso, como en “El libro de Arena” de Borges. Aun mas oscuro por lo que no podemos ver. Temores más profundos que la misma herida. –

¿Es menos el dolor hecho de ausencias?  ¿Será tanta la desolación que necesitamos acallarla bajo una montaña de silencio?

Frente al desconcierto sugerido por el aviso, parece inevitable que la imaginación intente vanas conjeturas. Son tantas las preguntas. ¿Cuanta tragedia podrían desenterrar las respuestas? ¿En verdad que queremos saberlas?

A quienes interesen datos del cementerio pueden ver “NOTIVIDA, Año XXI, Nº 1279, 16 de marzo de 2022” ([1]) Su titulo resume: “El Estado Argentino elimina un argentino por nacer cada 9 minutos. La Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (DNSSR) dio a conocer un informe sobre los abortos practicados en el sistema público durante 2021 (59.348). El Fondo de Población monitorea, la IPPF dona abortivos y las “católicas por el Derecho a Decidir” hacen la adaptación socio-cultural del Protocolo de aborto”. En “ImplementAR IVE-ILE. Ley 27.610. Informe anual 2021” ([2]) la misma Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (DNSSR) de la Secretaría de Acceso a la Salud del Ministerio de Salud de la Nación; informa sobre “los logros obtenidos” y “los esfuerzos realizados…para ampliar el acceso a la interrupción del embarazo” (sic. Pag. 5).-

La ideología atea oficial parece haber generado una nueva forma de arte: el armazón de fachadas burocráticas de cartón pintado. Formidables acopios de “flatus vocis”; cuidadas e inservibles tentativas para disimular el extravío que –todos sabemos- está mal. –

La Ley es inconstitucional; por muchos y graves motivos que ya los tratamos, explicamos y fundamos en otro lugar. Sin embargo, sospecho que el solitario toque de mi trompeta será insuficiente para derribar los muros de la Jericó tras los que se atrinchera la legión de quienes no quieren ver; ni oír. “Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro la enfermedad es casi incurable”. (Voltaire). –

Pero aún por sobre, o debajo (no sé) de esa injusticia perpetrada con formato legal supongo irremediable el conflicto en la conciencia de quienes inmolan sangre inocente. –

Quizás ni la razón más resplandeciente no alcanzare a penetrar los subterráneos laberintos cavados entre mentiras e hipocresía; pero aun desde la profundidad de esas cavernas –quisiera conjeturar- habrá almas que sospechen y lamenten por la verdad rechazada. –

Zapatos de bebe sin usar; cunas vacías, corazones vacíos. Tanto dolor fugitivo. Tanta vida despreciada. Tanta culpa -y tan pesada- por haber traicionado la verdad y la vida. –

No puedo juzgar. Menos aún condenar a nadie; porque culpas también arrastro como el que más.  Pero si estas simples distracciones pudiesen penetrar el disfraz de fingida felicidad, si de algo sirven para desechar de una vez las caretas del autoengaño, si pudiésemos vernos al espejo sin mascaras, quizás algo todavía podamos hacer; cuando nuestra Patria recobre el juicio. –

Hasta el sencillo Neruda tal vez suponía la enormidad de algunos silencios. Quizás por eso escribió: “No hay espacio mas ancho que el dolor.  No hay universo como aquel que sangra”. –

Si estas líneas pudiesen despertar alguna conciencia adormecida, anestesiada con hipócrita mundanidad habrán servido de algo. Al menos uno que pudiese reconocer y confesar el error podría alentar alguna incierta esperanza de algún posible amanecer. Si alguien confiase que el remordimiento que nace del error, pudiese proferir la más sublime plegaría; quizás no todo este perdido. El arrepentimiento duele; pero sana. La mentira, en cambio, no solo es dolorosa; sino mortal. –

Si entre lo dicho y callado solo ha caído lluvia. Si no he logrado dejar ninguna huella. Si a pesar de todo prefieren la gritería violenta, los aplausos de focas, la sonrisa fingida y vacía, el tumulto que aturda la razón; entonces les dejó mi recuerdo pues me habré ido, mudo, a peregrinar otros caminos.  Nuevos molinos de viento me esperan y desafían a perder otras batallas. –

[1] https://www.notivida.org/boletines/1279_.html

[2] https://bancos.salud.gob.ar/recurso/implementar-ive-ile-ley-27610-informe-anual-2021

(*) Miguel Pacella  – El Peregrino. –