Ética Política ¿existe?

Por: Manuel A. Polanco. L.

La política y la ética son dos conceptos centrales que están en todas las sociedades del mundo, pero mientras la primera estudia las estructuras de poder y las formas de organizarlos y ejecutar ese poder; la segunda es un área de la filosofía que estudia lo que está bien y lo que está mal. Pero en la realidad práctica ¿se Interrelacionan ambas áreas? O es una falacia pensar que la actividad política puede ser Ética y, más difícil aún, vista como tal.

Visualizamos que en muchas sociedades de nuestro vasto mundo existe un fenómeno que se enfatiza aún más en América Latina, en donde existe un gran segmento de la población que cree que la política es vil (hasta malvada), y que los políticos representan la Inmoralidad o son el vivo ejemplo del nepotismo, de la demagogia, del abuso de ese poder y de la anti-ética, y por esa misma generalización de la actividad política, se crea una anti-política. Claramente este fenómeno se evidencia en Argentina, y no solo en este país sino también en países como Colombia, Panamá, República Dominicana y Venezuela, países donde se hace presente en mayor o menor medida pero con un efecto similar.

Y es una constante pensar que los países donde la crisis y las situaciones son peores los ciudadanos repiten frases como: “Es culpa de los políticos”, “A mí no me interesa la Política”, “Todos los políticos están en el mismo saco”. No vengo a ser un defensor de todos los políticos que existen ya que eso sería utópico y hasta irresponsable e ingenuo siquiera mencionarlo.

Pero más bien busco ser quien debe señalar que estas generalizaciones no traen absolutamente nada bueno, y por esa desgracia estableceré y explicaré las razones del porqué, para corregir y separar la política de la politiquería. Esto lo hice luego de analizar y reflexionar que esta profesión tiene de mala lo que tiene la abogacía, la contaduría o me atrevería a decir que hasta la medicina; más bien es todo lo contrario desde el punto de vista ético, y es que aunque se piense lo contrario, muchos que la practican y la ejercen son personas con una alta moral, y aunque muchas de estas premisas de los ciudadanos son válidas y hasta legítimas -porque muchos se basan en que se debe establecer y exigir rendición de cuentas, señalar y condenar las malas prácticas en la administración pública, gobiernos más transparentes- y que al ver la falta de respuestas y de claridad se termina en decepciones hacia sus gobernantes, aún así, generalizar el ejercicio o denotar esta actividad como “mala” es grave y explico las razones a continuación:

Primeramente muchas de las corrientes populistas han florecido en ambientes de ciudades, provincias y países donde existen la anti-política, donde hay un clima social de rechazo hacia el ejercicio de esta profesión y hacia los políticos y el efecto es todo lo contrario.

Les doy un ejemplo de donde vengo, que es Venezuela, un país hermoso con un presente trágico. Para hacer la historia más corta, anteriormente en mi país existía una democracia sólida, no era la más sólida del mundo pero era estable, un país en vías del desarrollo con un bipartidismo (dos partidos políticos que se disputaban las elecciones en cada proceso). Por la misma corrupción, daños que hicieron al pueblo muchos políticos de estos partidos (no todos), se creó en los ciudadanos un ambiente de anti política y rechazo a estos partidos. Esto trajo la llegada del populismo y de Hugo Chávez que pensaron que era el remedio, pero estoy seguro de que el remedio fue peor que la misma enfermedad y ahora Venezuela está en la crisis más grande de su historia Republicana.

Como segundo motivo, la política está ligada estrechamente con la búsqueda del bien común que entra en una valoración ética positiva, aunque por el contrario existen autores que hablan de la política y que señalan el mero ejercicio de la ostentación del poder sin ningún toque de moral como lo fue Maquiavelo, pero que deja de un lado el elemento fundamental de la existencia misma de la política o de la misma ciencia política que es estructurar la vida en sociedad. Por eso desde el mismo origen básico lógico, la creación de los gobiernos se hace con un fundamento noble, humanista y con un fin ético.

Entonces por qué queda duda de que la política no es buena, y por el contrario se tiene una mala concepción de la misma, es porque el hombre y el libre albedrío del mismo hacen que muchos de los que están en puestos y  cargos claves de poder tomen decisiones en favor de su individualismo y no por el bien común que es la génesis de este arte. Que las instituciones sean débiles facilita que prolifere la corrupción, y los malos actos que son los que llevan a la anti política  que es muy grave y el mismo filósofo Platón nos da la respuesta de esto ya que “El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres”.

Así que  desprestigiarla es cometer un error y adjudicar maldad a la política misma y a todos los que la hacen también lo es, ya que desmeritarla lleva a muchos procesos que no son buenos, desde que la gente no se interese y así lleguen al poder los peores, a que no hayan personas que respalden o exijan el cumplimento del rol del político, y que lleva a que sea aun peor, así que hablar de ética en la política no solo es importante sino es un deber y una responsabilidad del ciudadano exigirle conductas éticas al político, exigir rendición de cuentas, exigir un manejo transparente, ser garantes y controladores de los que administran los bienes y servicios públicos, sin establecer que la política en sí no es buena ni mala sino una herramienta, una profesión, un arte y una ciencia donde existen distintas formas de gobernar, unas buenas, otras no tanto, pero una de las formas correctas siempre será la Democracia aun con sus debilidades. Y cómo lo dijo un presidente de los EEUU, Dwight D. Eisenhower, “La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano”, todos debemos estar inmersos en ella sin descuidarla, siempre buscando su acción Ética.

(*) Manuel A. Polanco. L.

Abogado especialista en Derecho Migratorio, Politólogo y Asesor Político