Joe Biden y su lamentable primer año al frente de la Casa Blanca

Por: Sebastián Videla (*)

Joe Biden, 46º presidente de los Estados Unidos, se encuentra a las puertas de cumplir su primer aniversario al mando del cargo político más importante de su país y quizás el cargo más importante del mundo. Dando un análisis general, podemos encontrar que Biden no comenzó esta nueva etapa de la mejor manera, una crisis económica sumada a unos números alarmantes por el covid-19, dejan la imagen del presidente en su momento más crítico.

La inflación y el problema del combustible

Desde que Joe Biden tomó las riendas del gobierno estadounidense su agenda se volvió clara, combatir el covid-19; concientizar sobre el cambio climático; incentivar las infraestructuras; aumentar el gasto público; entre otras medidas que involucran comprometer el déficit del país. Teniendo en cuenta que todas estas medidas implicaban un gasto inmensurable, el equipo de Biden llego a la conclusión de que la mejor manera de financiar sus paquetes económicos, era comprometiendo a la reserva federal. De esta forma, Estados Unidos se encuentra en el pico de inflación más grande de los últimos 40 años – su moneda se desvalorizo 6 puntos en el año 2020 –, sumado al aumento de los aranceles a nivel general, nos encontramos con una devaluación importante a la cual el estadounidense promedio no está acostumbrado.

La mejor forma que encontró Biden para combatir las emisiones de CO2 que interfieren en el cambio climático, es cortar con los permisos de concesiones para la extracción de petróleo y gas en suelo federal americano, esto impulsado en los primeros días después de su asunción. Las consecuencias de esta decisión ya se hicieron notar, y es que el precio del combustible ha tenido un aumento del 60% en menos de un año, hecho que afecta negativamente la figura del presidente demócrata que vaticinó en su momento que los precios no aumentarían. Además, para rematar, el presidente en vez de dar lugar a un mea culpa, responsabilizó esta subida de precios a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y a Rusia, alegando que ambos no producen la cantidad que tendrían que producir, debido a que buscan sacar provecho de la especulación financiera.

 

El caso afgano

Otro tema que está dando de qué hablar entre los estadounidenses, es el problema en Afganistán. No es completamente responsabilidad de Biden lo que en el país del sur de Asia se estuvo desarrollando durante años, pero la salida de las tropas y la ejecución de un número significativo de funcionarios del antiguo gobierno afgano (apoyado por EEUU), representó un traspié importante para el comienzo de la etapa del presidente demócrata.  Seguramente, este fue el punto de inflexión que marcó el comienzo de la caída de la imagen del presidente.

Ante la vista de los organismos internacionales, la pérdida de la democracia en Afganistán, demostró el poco compromiso que ha tenido Estados Unidos en su deber para con el pueblo afgano en los últimos años, teniendo en cuenta que el antiguo gobierno de este país era prácticamente satélite del gobierno norteamericano.

Foto extraída de: (DW Akademie, n.d.)

Todo lo antes mencionado debilita la figura de un presidente que hoy se encuentra con una desaprobación de su administración de casi el 60% desde su asunción – el 50% de los más jóvenes por debajo de los 30 años, desaprueba la gestión –. Asimismo, este año Estados Unidos se viste de gala, ya que renueva la mitad de las bancas del congreso y las encuestas no son favorables para el Partido Demócrata (partido del actual presidente) que hasta ahora ha tenido la mayoría en ambas cámaras. Joe Biden tendrá que hacer un giro a la fórmula que ha propuesto hasta ahora y apuntar hacía la libertad económica, o de lo contrario se verá con una sorpresa en las elecciones de este año, aunque no parece haber intenciones de que esto vaya a cambiar.

 

(*) Videla Sebastián