No es “gobernabilidad” ni “golpe de Estado”

Por: Gianella Orihuela (*)

Dos hechos recientes vuelven a poner en discusión los falsos mantras llamados “gobernabilidad” y “golpe de Estado”, para que Pedro Castillo huya de toda responsabilidad asociada a su incapacidad y corrupción.

El primero, es acerca de los nuevos descubrimientos que suman más motivos para exigir la vacancia, como el testimonio de Karelim López, que sindica a Castillo de pertenecer a una mafia enquistada en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones, entre otros.

La respuesta, con mensaje a la nación incluido, y como era de esperarse, negó todo y no dudó en acusar a la Fiscalía de ser parte de un complot para desestabilizar al gobierno. Hecho que resulta extraño cuando tenemos un Poder Judicial que absolvió a Bermejo y a Cerrón, y una fiscal defensora del lagarto Vizcarra que se niega investigar a Castillo al final de su mandato.

Del mismo modo, su fiel defensor, Aníbal Torres, continúa enfrentando a un sector del parlamento, que, según él, planea llevar a cabo un golpe de Estado con la finalidad de que Pedro Castillo no permanezca más en el sillón de Pizarro, además del pedido del 64% de peruanos que desaprueban su paupérrima gestión.

Acuñado “golpismo”, el segundo hecho de la discusión nos recuerda que la primera moción de vacancia presidencial fue rechazada a debate y la segunda, recientemente aceptada, tampoco tendría los votos necesarios para extirpar el cáncer que sigue ramificándose en todas las instituciones del Estado.

Mientras la pugna continúa, un informe del Instituto Peruano de Economía sobre el costo de la inestabilidad política, señala que “según un estudio del FMI, cada cambio de gabinete adicional le podría costar al país entre 2.0 y 2.4 puntos porcentuales de crecimiento económico al año”. Asimismo, la confianza empresarial se debilita al encontrarse en un índice menor a 50 hasta febrero según el BCRP.

La falta de decisión política para hacer lo que se debe y no lo que les conviene, no solo está aceptando a un incapaz corrupto en el poder, sino que está entregando al país entero en bandeja de oro a la mafia criminal de Perú Libre y toda la izquierda latinoamericana, de la cual conocemos sus atrocidades en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

(*) Gianella Orihuela 

Estudiante de Ingeniería Agroindustrial y Agronegocios en la Universidad de San Ignacio de Loyola, Perú