Pandemia y tiranía

Por: Canzoneri, Claudio I. (*)

A veces, mi cabeza empieza a elucubrar cuando veo noticieros y escucho tipos que se supone están preparados y son respetables. Mis neuronas empiezan a combinar cosas por su cuenta y me llevan para donde quieren.

¡¡Veo médicos ─angaú─ expertos que dicen cada cosa!! No son afirmaciones científicas serias. Si así fuera, deberían coincidir, peeeero, cada uno dice lo que le parece, lo que entiende o lo que cree. En realidad, lo que muchos hacen es afirmar cosas que concluyen en la vacunación. Pero de la efectividad real de la vacuna o de la inmunidad que pretenden alcanzar, ni se habla.

No tienen idea y son funcionales o están pagados por el NOM, directa o indirectamente.

La verdad, es que están en bolas.

La verdad, es que no tienen idea de lo que la vacuna puede hacer en el largo plazo. No sería tan importante cuando solo vacunaban viejos, total, el “largo plazo” de los viejos es corto. Pero sí es criminal cuando están vacunando niños. ¿Quién me asegura, quién garantiza que esas vacunas no tendrán un efecto esterilizante? Después van a poner excusas, pero la maldad, ya estaría hecha.

Negar el coronavirus es absurdo. Pensar en si fue algo natural o liberado adrede, irrelevante a los efectos sanitarios. Pero lo que están haciendo a nivel social, la prepotencia, la tiranía, el desprecio por todo derecho, eso es inaceptable.

Condenar al ostracismo a una persona sana por temor a que contagie, es estúpido y perverso, además de inconstitucional y contrario a los DDHH. Parece que se olvidaron rápido, en este caso, aquello de “Mi cuerpo, mi derecho”.

La ley contempla que se pueda poner a alguien en cuarentena contra su voluntad y penarlo por circular en la ciudad si tiene, repito: TIENE, algún tipo de enfermedad infecciosa muy contagiosa, pero no dice nada respecto a encerrar a alguien SANO por las dudas.

He leído y escuchado más de una vez a la gente hacer y hacerse la pregunta “¿Cómo es posible que el pueblo haya aceptado un régimen fascista?” (Por fascista entendemos Fascista, Nacionalsocialista y Comunista, porque los zurdos pretenden quedar siempre fuera de la etiqueta y eran todos zurdos). Bueno, fíjense cómo reacciona la gente en el mundo.

Los pro-vacunas opinan y piden con saña violencia contra quienes no se quieren vacunar. Los insultan, los acusan absurdamente, los escrachan y los van a denunciar cuando la Nomenklatura pida que lo hagan y no vacunarse sea delito.

Esa misma gente que hoy es funcional y servil, por miedo o por delirios mentales, al progresismo socialdemócrata (comunista en el fondo) que usa el NOM para ganar terreno, es la que sostuvo e impulsó esos regímenes ante los cuales se horrorizan.

Hoy son parte activa.

(*) Canzoneri, Claudio I.