Batalla de San Lorenzo. Divulgación.
“Febo asoma, ya sus rayos, iluminan el histórico convento. Tras los muros, sordos ruidos, oír se deja
de corceles y de acero. Son las huestes que prepara San Martín …” (Silva y Benielli, 1901/1907).
Inicia la importante marcha de San Lorenzo que narra la épica batalla puntapié de la independencia
nacional y de regiones cercanas.
En este preciso momento puede ser útil destacar en palabras de Bartolomé Mitre la narración de
los sucesos de aquél amanecer real y figurativo, en donde “al rayar la aurora … de la mañana del 3
de febrero, empezó a iluminarse el horizonte” (Mitre 1887/1963, p. 110) para rápidamente
presentar los acontecimientos.
Se elige el lugar por ser “el punto en que el río Paraná mide su mayor anchura” al cual sólo se
puede acceder “por los puntos en que la mano del hombre ha abierto sendas practicando
cortaduras”, mostrando ya al inicio de sus acciones la destreza estratégica de José de San Martín,
que además contaba “más arriba, sobre la alta planicie que coronaba la barranca … con el solitario
y majestuoso el monasterio de San Carlos de grandes claustros, sencilla arquitectura y humilde
campanario que entonces lo coronaba” (Mitre 1887/1963, p. 107).
Allí se preparaban las huestes del general San Martin para enfrentarse a su glorioso destino, hasta
que de un momento a otro, cortando el nerviosismo, “resonó por primera vez el clarín de los
Granaderos a caballo, que debía hacerse oír más tarde por todos los ámbitos de la América” y
como si fuera mecánico e instantáneo “salieron por derecha e izquierda … los dos escuadrones
sable en mano” y así “San Martín, que era el que tenía que recorrer la menor distancia, fue el
primero que chocó con el enemigo” (Mitre 1887/1963, p. 110-111).
Aquí, en cuestión de minutos, desde la nada al todo, comienza la que es, quizá, la peripecia más
recordada de la historia argentina, la que a su vez, de no ser por cuestión de “detalles”, podría
haber cambiado la historia de forma dramática. Bartolomé Mitre sigue siendo el más indicado para
narrar el acontecimiento:
“San Martín, al frente de su escuadrón … Al llegar a la línea recibió a quemarropa una descarga
que matando su caballo le derribó en tierra tomándole una pierna en la caída … Un soldado
español se disponía ya a atravesarlo cuando uno de sus granaderos, llamado Baigorria, lo traspasó
con su lanza. Imposibilitado de levantarse del suelo y de hacer uso de sus armas, San Martín habría
sucumbido en aquel trance, si otro de sus dados no hubiese venido en su auxilio – quien – con
fuerza hercúlea y con serenidad, desembaraza a su jefe del caballo muerto que lo oprimía … y
recibe en aquel acto dos heridas mortales gritando con entereza: ‘¡Muero contento! ¡Hemos batido
al enemigo!’. Llamábase Juan Bautista Cabral este héroe de última fila: era natural de Corrientes, y
murió dos horas después repitiendo las mismas palabras” (Mitre 1887/1963, p. 111).
“Cabral soldado heroico” (Silva y Benielli, 1901/1907), canta también la canción que no lo olvida,
aunque sobre él yergue un romántico velo de desconocimiento y hasta “mitología”. “Héroe
afrodescendiente” es como lo llaman González y Romay (2023), autores de la obra homónima, en
donde parte de la incógnita que cubre su vida queda saldada, especialmente su origen “negro”;
aunque sabemos que más allá de este importante aporte: “en el alma del correntino (su) nombre
grande no morirá” (Castellán y Sánchez, 1964). Nombre, o mejor dicho apellido, que,
paradójicamente por vueltas de la historia, es recordado por el “esclavo” más que por el “amo”.
González además lega la recopilación de imágenes de textos de reclutamiento y defunción, entre
otros, donde aparece efectivamente el nombre de este granadero junto a muchos otros “del
interior” que combatieron por la independencia de la patria en ciernes, sentenciando su
participación para que no queden dudas de esto.
Finalmente, el Combate de San Lorenzo finalizará con una victoria patriota y “de gran
trascendencia para la revolución”. Pues: pacificó el litoral fluvial, sostuvo la comunicación, líneas de
suministro y comercio entre aliados y obstaculizó avances realistas, y sobre todo “dio un nuevo
general a sus ejércitos y a sus armas un nuevo temple” (Mitre 1887/1963, p. 113).
Someramente esta es la historia de una batalla por la independencia de la patria protagonizada, un
día como hoy, por dos correntinos José de San Martín, general y Juan Bautista Cabral, granadero.
Ivan Fonteina
Fuentes:
Castellán, C. A. y Sánchez, P. (1964). Sargento Cabral [Canción].
González, M. M. y Romay, J. A. (2023) Juan Bautista Cabral: El héroe afrodescendiente (1ra
ed.). Editorial Moglia.
Mitre, B. (1963) Historia de San Martin y de la emancipación sudamericana (4ta ed.).
Editorial Peuser. (Obra original publicada en 1887).
Silva, C. A. (1901) Marcha de San Lorenzo [Letra de C. J. Benielli añadida en 1907]