Mises y la crítica a la “filosofía de la historia”

Además de innovador economista, fue un incansable luchador por la libertad, la cual lo llevó a cuestionarse acerca de ella hasta en lo más profundo de su base, allí a donde el peligro de su falta es todavía imperceptible: en la filosofía.

Filosofía de la historia es como él llama a este fenómeno en su libro “teoría e historia”, y la podríamos definir preliminarmente como: aquellas interpretaciones generales casi religiosas de la realidad, que se extrapolan a la historia en su conjunto, incluyendo las explicaciones del presente y predicciones del futuro. “Toda la historia de la sociedad humana hasta el día es la historia de la lucha de clases” y “(…) toda colonización interna alemana está en primer término destinada sólo a corregir anomalías sociales (…)”. En mayor o menor medida estas frases ejemplifican la anterior definición, pero explayaremos un poco más.

La tarea de la filosofía de la historia consiste en juzgar cada fase de la historia a la luz de un designio o una teoría, dice Mises, y que toda filosofía de la historia debe contestar a estas dos preguntas: 1. ¿Cuál es la finalidad última perseguida, y cuál es el camino para alcanzarse?,
2. ¿De qué manera son inducidas las personas a seguir este camino?.

La finalidad última va a depender de la filosofía a la cual nos refiramos, puede ser la eliminación de “la opresión del hombre por el hombre”, o puede ser el “ascenso al poder de la raza aria”, y va a ser resultado de la deducción casi como capricho del filósofo, menciona Mises.

Además, en respuesta a la segunda parte de la primera pregunta, “la mayoría de las filosofías de la historia no sólo indican la finalidad última, sino que también revelan los medios para llegar a ellas. Algunos enumeran y describen estadios sucesivos, como Hegel, Comte y Marx. Mientras que otras asignan a ciertas naciones o razas la misión de conducir hacia esas finalidades con cualquier medio, como los nacionalismos y racismos, materializados en extremo en la Alemania nazi.

Ahora respondiendo lo segundo, Mises meticulosamente afirma que podemos distinguir dos clases de medios de inducción para las filosofías de la historia.

El primer grupo afirma que la Providencia elige algunos hombres como instrumentos especiales para la ejecución de su plan. Son plenipotenciario de la Providencia cuya misión es guiar a la nación por el camino correcto. Para el dirigente sólo importa una cosa: la ejecución de su misión, sin importar los medios. Tanto Hitler como Stalin son clarísimos ejemplos, así como los genocidios, purgas, propagandas e intimidación, y luego guerras, que utilizaron como medios para sus fines en nombre de la providencia.

El segundo grupo dio otra solución al problema, dice Mises. La Providencia recurrió a un instrumento sutil, instituyó en la mente de cada Hombre ciertos impulsos. El individuo piensa que él ha elegido su propio camino y que se esfuerza por realizar sus propios fines. Pero, sin saberlo, contribuye a la realización del fin que la Providencia desea que alcance. Tal fue el método de Kant, reformulado por Hegel y más tarde adoptado por muchos hegelianos, Marx entre ellos. Dejando en medio estela de muertes con el título de revolución francesa, revolución rusa.

En este libro, Ludwig Von Mises, además de desarrollar una clara, concisa y profunda obra metodológica y epistemológica sobre el estudio de la historia como la historia de la acción humana y de individuos que actúan, en su interior esboza también una amplia cantidad de temas y entre ellos: el de la filosofía de la historia.

Muchos acontecimientos en la historia emularon los que las naciones de Alemania y Rusia vivieron, por respeto a quienes lo padecieron deberíamos atender correctamente los pensamientos, emociones e impulsos que los generaron antes que crecieran. Creo que el primer motivador puede resultar el de la llamada filosofía, ya que entendiendo al ser humano de la forma en que Mises lo describe, es un motivador clave, pero implícito en los pensamientos que después trascienden hacia lo colectivo. Con esto intenta Mises alertarnos desde una perspectiva teórica de los peligros de caer en concepciones e interpretaciones generales y absolutas de la historia y de la realidad.

Ivan M. Fonteina
Integrante del equipo de publicaciones de artículos de la fundación Club de la Libertad.Estudiante de licenciatura en Ciencia Política y Gobierno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.