CONGELAMIENTO…Y EL FANTASMA DE GELBARD

Por: Nicolás E. Aguilar (*)

 

 

 

 

 

 

 

El gobierno nacional decretó el congelamiento de precios y tarifas y se dispone a revivir una vieja película. Algo muy cercano a los clásicos filmes de terror, que en la Argentina son ya muy habituales.

Muchos recordarán uno de los ajustes más brutales de la historia. Me refiero al “Rodrigazo”. El entonces ministro de economía José Ber Gelbard, quien estuvo en los gobiernos de Cámpora, Perón e Isabel, pergeñó el llamado pacto social, que consistió en congelar los precios y tarifas. Al principio se logró reducir la inflación de manera efectiva. Al mismo tiempo, las condiciones de intercambio comercial mejoraron con respecto al año 1972, en lo que se refiere al precio del trigo (cuyo valor superó en un 50% al del año anterior) y a la excelente cosecha que hubo en nuestro país. De esta manera Argentina logró un récord de exportaciones de 3.620 millones de dólares.

Las circunstancias parecían inmejorables y se podía palpar un estado de bienestar generalizado. Pero, ¿Cuánto duraría? El aumento del precio internacional del petróleo provocó una fuerte suba de los insumos importados, perjudicando los costos de la industria nacional, la que se vio obligada a seguir con el congelamiento con los consecuentes perjuicios. Por otra parte, el ministro Gelbard impulsó una política de expansión con un importante aumento del gasto público. Pronto el déficit fiscal pasó del 2,43% al 5,43% del PBI, producto del aumento de los salarios y al incremento del número de empleados públicos. La descontrolada emisión monetaria que hacía el gobierno para cubrir los gastos era cada vez mayor y la resistencia del ministro para devaluar la moneda agrandaba cada vez más la brecha cambiaria. Las tarifas de servicios públicos estaban también atrasadas, aunque el plan era congelarlas hasta junio de 1975. En lo que se refería a combustibles la presión era insostenible, ya que el aumento del petróleo determinaba esa situación.

La caída de las exportaciones, la pérdida de rentabilidad de los empresarios, el drenaje de las reservas del Banco Central, el atraso tarifario, la inflación, el desabastecimiento, etc. formaron un combo explosivo cuyos costos el ministro Gelbard no estaba dispuesto a pagar y menos aún al no contar con el sostén político de Juan D. Perón, quien había fallecido dejando un gran vacío institucional. A Gelbard lo reemplazó Gómez Morales, peronista de la primera hora, quién se oponía a la alocada emisión monetaria de su antecesor (siendo presidente del Banco Central), quién tampoco quiso hacer el ya necesario ajuste y terminó también renunciando. Lo reemplazó Celestino Rodrigo, quien se transformaría en un verdadero kamikaze al asumir la tremenda responsabilidad de hacer uno de los ajustes más brutales de la historia, sabiendo el costo político que eso le acarrearía. Así, de la noche a la mañana se devaluó la moneda en un 100%; la electricidad y otros servicios aumentaron un 75%; los combustibles 175%. El drástico paquete de medidas fue bautizado con el tristemente célebre nombre de “Rodrigazo”.

Luego vinieron otros gobiernos, siempre con los mismos problemas y con los mismos desenlaces. Exhibiendo siempre una visión distorsionada de la realidad, que los llevó a cometer los mismos errores, y lo que es peor, los estamos cometiendo de nuevo. Después de un desbarajuste viene el ajuste y en todo caso el ajuste siempre será el efecto…casi nunca una causa.

(*) Nicolás E. Aguilar

Nació en Tigre, Provincia de Buenos Aires en 1955, pero la mayor parte de su vida transcurrió en Oberá.

Trabajó en los medios gráficos Pregón Misionero e Infober en lo que él define como «dibujante de crónicas gráficas» y caricaturista, con temas relacionados generalmente con la política.

Su vocación como escritor autodidacta lo llevó a publicar notas periodísticas en diversos medios de la provincia.

Fuente: https://infoberdigital.com/2021/10/29/congelamientoy-el-fantasma-de-gelbard/

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