Crónica del homenaje a la Constitución Nacional

El pasado sábado 2 de mayo de 2020 el Club de la Libertad a través de videoconferencia llevó a cabo el homenaje número trece del año. En esta ocasión la temática fue la importancia de tener una carta de derechos que nos salvaguarde de las desviaciones que pueden cometer los gobernantes. La Constitución Nacional. Para entender mejor estas nociones homenajeamos a Juan Bautista Alberdi referente ejemplar e ideólogo de nuestro documento de derechos. Tuvimos como disertantes a tres miembros del club:

Fabián Nieves:

  • Profesor de Historia Constitucional Argentina en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales y Políticas (UNNE).
  • Miembro de Número de la Junta de Historia de la Provincia de Corrientes.
  • Concejal de la Ciudad de Corrientes.

Juan José Valenzuela:

  • Profesor de Derecho Laboral y de la Seguridad Social (UNNE).

Carlos Hernández:

  • Constituyente Municipal de la Ciudad de Corrientes en 1993/94 y Secretario Parlamentario de la Constitución Provincial vigente de 1997.

Para ponernos un poco en contexto me gustaría comenzar citando lo siguiente:

“El fin del orden rosista abría una nueva etapa. Todo indicaba que, con la desaparición de quien había obstaculizado la organización constitucional definitiva del país – luego de tantos avatares parecía haber adoptado una geografía más o menos estable, identificada desde hacía varios años con la llamada Confederación Argentina -, el camino hacia su institucionalización quedada allanado. Sin embargo, este demostró ser más sinuoso de lo que predecían las versiones más optimistas. Las dificultades no derivaron solo de los enconos y resentimientos, legado de tantos años de enfrentamientos facciosos y guerras civiles, sino de problemas que, con la caída de Rosas, no habían quedado resueltos. Entre ellos, la difícil relación de Buenos Aires con el resto de las provincias seguía vigente. Los debates abiertos en torno a la organización nacional, aun cuando plantearon nuevos desafíos, no pudieron soslayar el dilema ya configurado con la revolución: definir la distribución del poder entre territorios ahora dispuestos a formar un estado y una nación Argentina”

Ternavasio, Marcela. Historia de la Argentina 1806-1852

Las democracias republicanas nacieron del proyecto de un hombre que se llamó Juan Bautista Alberdi. Nació en la cabeza de un individuo. Que escribió las bases de la Constitución nacional. No nació de una nación sino de un individuo, que dijo vamos a ordenar esto. Después de Rosas. Sobre la base de una Constitución. ¿Qué es una Constitución? Es el repertorio de normas y de leyes, que la población de un país se aviene a respetar y cumplir porque en ella ve la posibilidad de ser persona y de ser ciudadano.

Parafraseando al pensador Santiago Kovadloff. Hace una analogía al respecto que nos puede ayudar a entender mejor el tema en cuestión.

“uno con su hermana no se acuesta ni se casa. No es que no pueda hacerlo. Puede. Y vaya si puede. El problema es que si lo hace quiebra un orden fundamental de la organización familiar y al quebrar la organización fundamental de ese orden familiar, quebranta su identidad. Edipo se acostó con su madre. No lo sabía, pero se acostó con ella. Tuvo hijos con su mama. Hermanos suyos tuvo con su mama. Los hijos de él eran sus hermanos. Y eso se llama tragedia. Una tragedia es la desmesura hecha ley. Cuando el desenfreno lo puede todo entonces se quebranta un orden que permite la convivencia y la integración”  

Santiago Kovadoff. Charlas…

La constitución nacional es el NO a la desmesura. Es el legislativo diciéndole al ejecutivo ¡hasta aquí! usted dice lo que quiere, pero lo trae al parlamento y lo evaluamos y vemos si lo puede realizar o no. Las leyes se aprueban. Y es el judicial diciéndole al ejecutivo y al legislativo, ¡hasta aquí! Las leyes no las manipula ni el poder ejecutivo ni el legislativo. Las evaluamos nosotros. Es la contención reciproca que permite la convivencia. Es acotar y o limitar pero no niega por negar. Permite que uno se mueva en el límite de lo posible pero no de lo imposible.

Pues bien, Alberdi, tuvo la idea de crear las bases para una organización nacional asentada en la ley. No en la suma del poder público a lo Rosas. Sino en la ley. La ley es impersonal. Dentro de la vida constitucional sobre alguien recae la investidura de presidente de la nación, pero esa persona no es la nación, es un representante como bien dice la constitución y tiene que recordarlo siempre porque o sino, “¡El Estado soy yo!” como decía Luis XIV. Las monarquías descansan sobre la idea de que el rey es el poder. No es que él lo representa, él es el poder. Mientas que las democracias republicanas tienen una aspiración extraordinaria, que es generar mediante la ley la idea de que la convivencia descansa en el principio del límite que acota el derecho de uno a la convivencia con los demás.

Por último, agradecemos a nuestros oradores por la esclarecedora exposición y su predisposición didáctica a responder las interrogantes que surgieron en la charla post-exposición. Y con ello agradecer también a quienes asistieron virtualmente al aventó ya que sumaron al debate con sus intervenciones.

Marcos Niveyro

Coordinador equipo de Homenajes

Fundación Club de la Libertad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.