Venezuela arde en llamas entre protestas, muertes y contradicciones de un presidente sin estrategias políticas

Agustín Benchetrit: Columnista político

La realidad que atropella el impacto periodístico en América Latina como también en el mundo, refleja en los títulos lo que sucede en Venezuela. Un país manejado por la ideología unitaria del presidente Nicolás Maduro.

En la última semana, ocho personas han muerto y 137 han resultado heridos por incidentes violentos ocurridos durante las protestas antigubernamentales que se han efectuado en prácticamente todo el país. El líder opositor Leopoldo López fue la mirada del gobierno como responsable de militar una revolución.

El líder de Voluntad Popular se encuentra en prisión por los incidentes ocurridos el 12 de febrero en Caracas. El presidente Maduro califica al líder de la oposición como “nazi fascista” que solo busca un golpe de estado.

El desabastecimiento es un tema más que refleja las razones por las cuales Venezuela arde en llamas. Los empresarios afirman que la distribución de alimentos básicos se mantiene, pero en los últimos días hay productos que ya no se consiguen, empeorando la situación que se presentaba en el país.
Se aproxima la caída del bono venezolano, algo que no deja de temer en los inversionistas, “un bono sin progreso”, suma la caída de las reservas internacionales y el estancamiento de la producción de petróleo que puede aminorar la capacidad de pago del país.

La presidenta Cristina Fernández respaldó a Maduro, dirigiéndose a los militantes venezolanos que esperen a las próximas elecciones 2019.
Es claro que la primer mandataria Argentina no está al tanto que Maduro convoca a la oposición al plan de pacificación, a la vez que arenga a las milicias chavistas a defender la patria con metralletas. La idea es resistir el avance de las protestas de la oposición.

Las causas de las protestas son por la inflación, escasez, incertidumbre y apagones.

Venezuela tiene una de las tasas de homicidio más altas del mundo. Grupos ciudadanos denuncian la impunidad con la que la delincuencia opera.
El dólar oficial está a 6,3 bolívares, desde el 2003, el gobierno impuso un control cambiario a las monedas extranjeras en un intento para frenar la fuga de capitales y mantener los precios de la canasta básica.
La oposición insiste en que la culpa la tiene el manejo que le ha dado el gobierno chavista hoy manejado por Maduro.

¿A todo esto, no te sentís identificado como argentino?

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