¿#ByeByeBernie o #ThankYouBernie?

Por Ivan Matías Fonteina.

El senador Bernard “Bernie” Sanders ha finalizado su campaña presidencial. Allanando el camino para que el ex-vicepresidente Joe Biden se convierta en el candidato del partido demócrata. Sanders, de 78 años, dijo a sus seguidores el miércoles que no veía un camino factible para obtener suficientes votos para ganar la nominación.

Visiblemente Bernie se halla entre los personajes más inclinados a la izquierda de toda la política norteamericana, durante el ciclo electoral de este año, incluyó en su campaña políticas que incluyen atención médica para todos, universidad pública gratuita, aumento de impuestos y aumento del salario mínimo.

Es la segunda vez que compite como precandidato, ya había buscado la nominación antes, perdiendo en 2016 ante Hillary Clinton. En ambas elecciones, encontró el favor de los votantes jóvenes que aceptaron sus llamados a una «revolución» política. Sin embargo, en esta oportunidad, sus sueños de revolución terminaron antes.

En un inicio Sanders fue la gran revelación, consolidó su condición de favorito al comienzo de la temporada de elecciones primarias, pero con el transcurso de las semanas la balanza se fue inclinando hacia Biden y el establishment, que movió sus fichas días previos al “supermartes”; la gran mayoría de los precandidatos demócratas abandonaron la carrera en esa fecha y aseguraron su apoyo al ex-vicepresidente, resultando en un factor decisivo para el sorpresivo alzamiento de su campaña. Desde un principio Sanders no era justamente el candidato favorito del poder demócrata.

Por otro lado, el hasta ahora presidente Donald Trump, también se refirió a la salida de Sanders de la carrera y tiró contra Comité Nacional Demócrata, asegurando que no lo quería como candidato: “esto terminó como los demócratas y el DNC querían”.

Sanders, por su parte, dijo a sus seguidores en una transmisión en vivo, que la decisión fue «muy difícil y dolorosa», y reconoció que si hubiera creído tener un camino factible para la nominación, “ciertamente continuaría». Agregó que la campaña ha «transformado la conciencia estadounidense en cuanto a qué tipo de nación podemos convertirnos y ha llevado a este país a un gran paso adelante en la lucha interminable por la justicia económica, la justicia social, la justicia racial y la justicia ambiental». Y es aquí donde me gustaría detenerme.

Según una encuesta de CNN, realizada del 4 al 7 de marzo, Jennifer Agiesta, Directora De Encuestas de dicho canal, sugiere que “los votantes demócratas y de tendencia demócrata no solo buscan a alguien que presione el botón de reinicio en la era de Trump”; cuando se les preguntó a los encuestados si debería ser una prioridad restaurar el gobierno a la forma previa a la era Trump o ir más allá, y realizar cambios importantes en la forma en que funciona el gobierno, el 72% eligió cambios importantes, y solo el 25% restauración. Incluso entre los partidarios de Biden, presupuestamente moderados, el 58% concluye que es más importante hacer cambios importantes.

¿Y a que se refieren con estos cambios? En cuanto a la atención médica, el 46% dice que Sanders haría un mejor trabajo, el 43% Biden, recordemos la propuesta de “medicare para todos”; sobre el clima, el 45% elige Sanders, sobre el 42% que elige a Biden.

Con respecto a otros temas, que podríamos considerar más concernientes al manejo de un Estado, los indicadores cambian. En temas como “política exterior”, “economía”, “unir al país”, “capacidad para manejar crisis importantes”, los entrevistados confían mucho más en Joe Biden. Pero Sanders supera a Biden como el candidato que “comprende mejor los problemas que enfrentan las personas como tú” y sobre quién “está de acuerdo contigo en los temas que más le importan”. Observando que la gran mayoría de los votantes de Sanders son jóvenes, esto nos da una perspectiva de como puede venir la política norteamericana en el futuro.

Sanders también felicitó a su ex adversario y afirmó que trabajará con él para «hacer avanzar nuestras ideas progresistas», y concluyó: «juntos, unidos, avanzaremos para derrotar a Donald Trump, el presidente más peligroso en la historia moderna de Estados Unidos».

Por su parte, el ex-vicepresidente agregó en un comunicado que estaba «agradecido» a Sanders por poner el interés de Estados Unidos por encima de todo lo demás y dijo que se comunicaría con él; para quien no le faltó tiempo en comunicarse es con los electores de su ex rival: «A sus seguidores les hago el mismo compromiso: los veo, los escucho y entiendo la urgencia de lo que tenemos que hacer en este país. Espero que se unan a nosotros. Son más que bienvenidos. son necesarios «.

Pero objetivamente hablando, no son a los únicos a los que necesita. Hasta ahora la campaña de Biden puede calificarse cuanto mucho de austera, y el factor económico suele resultar decisivo. Sin embargo, además de los donantes privados secretos que ahora tendrán un solo posible receptor, se le suma ex precandidato y millonario Michael Bloomberg, quien ya había declarado que sus principales objetivos eran que Sanders no fuera elegido y que Donald Trump no ganara las elecciones presidenciales; no estaba claro si ayudaría a Biden contra Sanders o al nominado demócrata contra Trump, sin embargo ahora se le facilita la decisión. Para darnos una idea, según informa Daniel García Marco para la BBC: “ (Bloomberg) gastó US$220 millones, según los datos de la Comisión Federal Electoral. En comparación: Sanders, US$26,5; y Biden, US$10,6”. Exorbitantes gastos para su definitivamente muy corta campaña

Igualmente, según aproximados, nueve de cada 10 votantes, demócratas o con tendencia demócrata, aseguran apoyar al candidato en noviembre, independientemente de su apoyo en la primaria. Y alrededor de dos tercios aseguran que prefieren un candidato con grandes posibilidades de vencer a Donald Trump, según exponen las encuestas de CNN a lo largo del año. Sacar a Trump del poder parece ser el principal objetivo. Todo parece mostrarnos una nación políticamente muy dividida entre demócratas y republicanos, y si todo sigue así, sin cambios extraordinarios, podemos ver esto extrapolado finalmente a las elecciones presidenciales.

Biden por fin podrá centrar estrategias y recursos en la competencia por la presidencial, es verdaderamente un respiro. Trump por otro lado deberá maniobrar un momento envuelto en además de la competencia electoral, una recesión económica y una pandemia mundial que afecta particularmente a los Estados Unidos; lo que hasta hace pocos días le daba márgenes de acción y de tiempo hoy lo podrían estar apurando mucho más.

Sin embargo, veamos entre líneas, los detalles importan. Tal parece que Bernie Sanders a pesar de la salida si consiguió algo, no necesariamente bueno, podemos agregar: logró empujar al partido hacia la izquierda. A los 78 años su tiempo como figura pública puede estar llegando a su fin, pero el movimiento que Sanders creó, de progresistas sin miedo a adoptar programas gubernamentales ambiciosos con una etiqueta «socialista», da la impresión que continuará.

«El futuro de este país está con nuestras ideas», dijo el recién ex precandidato a la presidencia, y las encuestas lo respaldan, entre los menores de 45 años, Sanders supera a Biden por 26 puntos, 57% a 31%. Y con un número cada vez mas alto de latinos y toda una generación marcada por estas clases de expectativas románticas e idealistas, pero ficticias, quiméricas y la mayoría de las veces irrealizables, la coyuntura podría en el futuro verse inclinada una vez más a la izquierda y no solo en el partido demócrata, donde da la impresión de que indefectiblemente esto sucederá, sino que también en nuevos espectros desbordando toda la vida política y a las instituciones republicanas y liberales que han caracterizado a la Constitución de los Estados Unidos. «No solo estamos ganando la lucha ideológicamente, sino que también la estamos ganando generacionalmente» dijo Sanders, pero da la impresión de que esta lucha acercará más a su nación a los “paraísos” cubano y venezolano, que al sueño americano de libertad y prosperidad.

 

Fonteina Ivan Matías.

Estudiante de licenciatura en Ciencia Política y Gobierno.

Integrante del equipo de publicaciones de artículos de la fundación Club de la Libertad.

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