La batalla cultural por la libertad

Por: Carlos A. Bondone (*)

Se acepta que las instituciones son hijas de la cultura, motivo por el cual se plantea la batalla cultural por la libertad. Luego, es relevante destacar que uno de los componentes principales de la cultura es el conocimiento económico científico.

No existe institución que atente contra las leyes de la física (gravedad), ello es consecuencia del prestigio que dicha ciencia ganó en su batalla cultural (religión, creencias,  etc.). Cabe entonces la lógica deducción de que el conocimiento económico no tiene el rigor científico de la física, lo cual se manifiesta en el desconcierto económico-social-institucional respecto a cómo receptar el avance tecnológico (hijo de las ciencias duras).

Al respecto, mis investigaciones me han permitido concluir que la ciencia económica se estancó a fines del siglo XIX, estado en el que la dejó Carl Menger, cuyos fundamentos no fueron comprendidos en su plenitud, por lo cual no se registró el avance por él mismo esperado, reconocido muchos años después por Hayek.

Es decir, la batalla cultural más importante, para revertir el estado de las instituciones, es lograr un conocimiento económico con rigor científico, que sean el fundamento indubitable en el que se nutran, en lugar de dejar sus menesteres en los ámbitos de la moral, ética, religión (encíclicas), política, justicia,…

Citemos una parte del primer párrafo del prólogo de Menger en sus Principios de economía política (1871), cuya actualidad corrobora el estancamiento citado, y promueve la batalla científica:

 

“Si nuestra época ha saludado con tan general y placentero reconocimiento los progresos realizados en el ámbito de las ciencias naturales, mientras que nuestra ciencia goza de tan escasa estima… La razón de una tan desconcertante indiferencia no debe buscarse en otra parte, sino en el estado actual de nuestra ciencia, en la infructuosidad de los esfuerzos hasta ahora emprendidos por cimentar las bases empíricas de la misma…

… Está, pues, plenamente justificada toda nueva tentativa en esta dirección…

… Evitaremos ambos peligros si hacemos nuestras las opiniones de nuestros predecesores, pero sin renunciar nunca a someterlas a comprobación y a contrastar las opiniones doctrinales con la experiencia y las ideas de los hombres con la naturaleza de las cosas…

Cursiva propia sobre texto original.

 

De lo expuesto hasta aquí se deduce que la inconsistencia de la teoría económica no es patrimonio exclusivo de una escuela de pensamiento, que con posterioridad compartiera Hayek.

A continuación pongo a la necesaria crítica ―camino que lleva al rigor científico ― algunos puntos que considero relevantes a los efectos de mostrar la inconsistencia hasta aquí aludida ―por si a alguien le interesa ampliar sobre los fundamentos lógicos-deductivos (Menger y Popper) detrás de cada concepto, o ampliar, los mismos están publicados en www.carlosbondone.com―:

 

  • Sostener que los precios surgen de la oferta y la demanda. Con lo cual no existe rigor científico para oponerse a su control.
  • No advertir la innecesariedad de una teoría “especial” de la moneda (que se intenta explicar en función de su velocidad o rotación). Lo cual llevó a la creación de instituciones monetarias especiales.
  • No advertir la innecesariedad de una teoría especial del interés, implícita en el marginalismo. Lo cual también alienta la existencia de las instituciones monetarias mencionadas.
  • No advertir que la teoría de la unidad de medida económica es independiente de la “teoría” de la moneda.
  • Plantear, siquiera, el tema de una moneda neutral.
  • Advertir la existencia y fundamentos de una unidad de medida neutral.
  • Asumir, explícita y/o implícitamente, que “la moneda no es riqueza, que surge de la nada, que es virtual” ― origen del innecesario esfuerzo de Mises “para demostrar” que a la moneda le era aplicable la ley de utilidad marginal (principal aporte de Mises, según M. Rothbard).
  • Que el conocimiento disperso de Hayek no agrega a la “mano invisible” de Adam Smith. Lo que había que hacer era dar rigor científico a la sentencia, lo cual surge a partir del aporte del marginalismo subjetivo de Menger (sólo la utilidad explica el orden económico natural).
  • No advertir la diferencia entre el marginalismo subjetivo de Menger versus el objetivo de Jevons (por su error epistemológico) y Walras.
  • Que no se había podido explicitar con rigor científico una teoría de la distribución de la riqueza que remplazara la fallida que se enseña en los claustros: la igualdad de los coeficientes entre la utilidad y los precios de las distintas manifestaciones de riqueza.
  • Demostrar la inconsistencia teórica de la “teoría del bienestar”, que fundamentara Pigou en función de las diferencias valorativas entre pobres y ricos: diferencia que, al contrario de su “teoría”, es el origen de la distribución de riqueza más eficiente, equitativa y solidaria factible de obtener (capitalismo).
  • Sostener la igualdad S = I, siendo que por naturaleza siempre es S ≠ I.
  • Explicar economía en función de las curvas IS/LM.
  • Explicar economía en función del “equilibrio” entre un mundo real y uno monetario, en lugar de explicar la economía de un solo mundo real monetario en evolución. Otra inconsistencia que suma al sustento “teórico” del intervencionismo estatal.
  • No advertir que la pendiente positiva de la Curva de Phillips es una corroboración de una adecuada teoría.
  • No advertir que el “triángulo” de Hayek era la representación gráfica de la destrucción creativa de riqueza (Schumpeter), ya presente en el marginalismo de Menger.
  • Que se explique economía en base a datos (positivismo) no en función de teorías corroboradas por los datos (lógica deductiva).
  • No definir con rigor científico la vinculación entre interés y variación de precios.
  • No definir con rigor científico la correlación entre riqueza, empleo, moneda, precios, interés, salarios,… en un mundo en evolución (no en equilibrio).
  • No advertir que no hace falta una teoría de los ciclos para explicar las consecuencias de cualquier control de precios. Una buena teoría ni siquiera debe distraerse en la disputa banca central versus banca libre. Los controles de precios monetarios terminan (como cualquier control de precios) en reducción y concentración propietaria de la riqueza (como lo muestran las estadísticas post crisis).
  • No advertir que sin mensurar no existe teoría que se pueda corroborar, luego era imperioso subsanar la “verdad revelada” de que “el valor subjetivo no es mensurable”.
  • No haber advertido que la economía se explica, en forma sencilla, solo mediante las cantidades de bienes económicos cuyos comportamientos se explican con dos leyes naturales: riqueza e intercambio.
  • No advertir la macroeconomía subjetiva subyacente en Menger, lo cual dejó espacio a la macroeconomía objetivista, sustento de las instituciones económicas vigentes.

Es importante destacar también la relevancia de la tarea docente: difundir teorías inconsistentes es el modo de generar instituciones débiles.

Valen como síntesis de lo expuesto estas reflexiones:

El enemigo de la libertad vive del relato 

Ciencia mata relato

 

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, febrero de 2021.

 

(*)Carlos A. Bondone

Contador y PhD in Economics

Autor de Teoría de la Relatividad Económica, Teoría de la Moneda, entre otras obras, disponibles en:

www.carlosbondone.com

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