La hipocresía y nuestras máscaras

La hipocresía es una palabra que todos hemos escuchado en algún momento, pero ¿qué significa?

Remontándonos a la antigua Grecia, la palabra “hipokrisis” estaba compuesto por “Hypo” (máscara) y “Crytes” (respuesta) ya que en esta época, los hipócritas eran los actores teatrales que al comenzar su espectáculo utilizaban una máscara.

Hoy en día, la utilizamos para describir a la conducta que se finge ante cierta circunstancia, traicionando a veces propias convicciones o pensamientos.

¿Por qué? Siempre me he preguntado por la forma en que medimos a las cosas, nuestro parámetro de lo “bueno” o lo “malo”, si quieren llamarlo así. Lo extraño que resulta el ver como una cosa está mal porque la realiza cierta gente, pero en otras ocasiones puede estar bien porque lo realizan otras personas.

El primer ejemplo que se me viene a la mente es el de Amalia Granata, que hace poco comparaba a un chico de un barrio humilde con un chico de Palermo, alegando que la droga era “menos mala” para uno de ellos… me parece pésima esta consideración, porque si entendemos que las cosas están bien dependiendo de quien las haga, y en este caso de que sector social las haga, estamos validando la premisa de que existen personas con derechos distintos por su clase social, algo absurdo. Porque aparte de hipócrita, esto demuestra hasta tintes fascistas.

Entonces ¿cómo hacer para valorar las circunstancias o las situaciones para poder opinar sin caer en la hipocresía? Debemos primero analizar la circunstancia concreta de cada caso, pues está bien decir “la droga es mala para todos” dado que es nuestra convicción, lo que está mal es decir “la droga es mala para los pobres”, ya que esta premisa está vacía de contenido moral pero llena de prejuicios, ¿cómo se puede alegar que una cosa es buena para algunos pero mala para otros sin ningún parámetro objetivo?

Este es un caso claro de hipocresía. Tomamos una postura, pero ante una circunstancia somos totalmente prejuiciosos e ignoramos la premisa que creíamos correcta. Ante esto, creo que existen (al menos) dos respuestas del porqué somos hipócritas: la primera, es que sucumbimos ante la presión social e ignoramos nuestras creencias o valores propios para encajar; la segunda, es que estamos tan vacíos de contenidos que ni siquiera tenemos creencias propias, lo que conlleva a que defendamos cosas en las que no creemos o ni siquiera entendemos.

Ojo, vale aclarar que el que creamos en algo no quiere decir que necesariamente debamos aplicarlo en todo momento en nuestras vidas, pero si mínimamente debemos defender el ideal y luego, analizada la circunstancia específica, aplicar lo que creamos mejor para dicho caso. Esto es, a mi parecer, ser práctico. Hipócrita es quien ante una misma situación o misma circunstancia, o sin ninguna justificación objetiva, cambia de parecer.

Es importante que entendamos esta diferenciación, porque se nos presentarán cientos de ocasiones en donde seguramente debamos de ser lo más prácticos posibles, pero siempre debemos tratar de no volvernos hipócritas, porque seremos aquello que los griegos pensaban, solo simples actores, viviendo con las máscaras puestas.

 

Octavio H. Cejas
Instagram @octaviocejas // Twitter @octaviocejas
Coordinador Equipo de Artículos
Fundación Club de la Libertad

2 thoughts on “La hipocresía y nuestras máscaras

  1. Felicidades Octavio, muy interesante tu artículo, creo que es importante que la gente de tu generación que vive de una manera más simple, no pierda de vista éstos conceptos:ser fiel a uno mismo y no juzgar la situación por la conveniencia sino por el contenido.

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