Tucker y las ideas del individuo

 

Por: Juan de la cruz Niveyro

No nos damos cuenta o simplemente no queremos reconocerlo, pero en nuestra época tan maravillosa en adelantos de ciencia, cultura, humanidades, y demás, se quiere pasar por alto a veces, que todos sus logros han llegado de la mano, sino de algún sacrificio también, de hombres que supieron anteponer sus ideales a la época. No reconocerlo es una torpeza ya intrínseca de nuestros días. Palabras como individualismo, competencia, egoísmo, dinero y altruismo, no solo que son mal vistas y mal interpretadas, sino que corren el peligro de ciertas especies animales. En cambio, otras como Estado, justicia social, empoderar, estigma (y otras tantas de las que se han apropiado ciertos individuos, ni tan sociales ni tan justos) adquieren preponderancia y hasta una cierta dignidad por quien las pronuncie. Quizá esto se deba a lo que el Nobel de Economía Douglas North llamo “El sentido de justicia”. Si las personas llegan a la conclusión, o se les instala la idea de que el sistema no solo no los beneficia, sino que también es injusto, ni aunque le mostremos toda la evidencia que pueden estar mejor con ese sistema no cambiarán su opinión. Es cosa de tiempo para que te empiecen a cambiar las instituciones y te empiecen a cambiar la fórmula de libertad.

Pero en el fondo ¿qué encierran de bueno o de malo o de noble estas palabras? Tal vez no tengan que ver con quién las pronuncie, sino cómo se las use. George Orwell, en su artículo, “Politics and the english lenguajes”. Explica cómo las palabras corrompen el pensamiento, y dice, “El discurso político ha sido diseñado para que el asesinato parezca respetable y las mentiras tengan la apariencia de algo sólido cuando no lo son”. La manipulación del lenguaje nos lleva a nosotros a interpretar la realidad, porque nosotros entendemos la realidad en la medida en que pensamos, para entender la realidad la interpretamos intelectualmente a través del lenguaje.

Según Tucker, estaba la visión anarquista, donde los políticos y los economistas, intentaban explicar los fenómenos tal como eran y se iban desarrollando, y los socialistas que intentaban explicar, sino imponer, un modelo de cómo querían que fuese la sociedad, no importando qué medios se usen para lograr sus objetivos. Para este pensador, oriundo de Massachusetts, la nobleza estaba implícita en tales palabras, de tal forma, que en cierta ocasión recomendó a su editor que no omitiera los comentarios negativos de sus detractores u opositores. Los medios de comunicación actuales solo brillan cuando pueden defender todo lo que objetivamente esté mal o por lógica sea lo incorrecto, ensalzando la frivolidad y lo efímero, y tapando o disfrazando temas más relevantes.

Para Tucker la libertad de expresión solo tienen sentido cuando se puede ofender a otros. Si lo que vos decís no ofende a nadie significa que todo el mundo está de acuerdo con lo que decís. Si todo el mundo está de acuerdo con lo que decís entonces la libertad de expresión no es necesaria. La libertad de expresión precisamente pretende salvaguardar al individuo de la agresión de terceros y de la censura que le imponen terceros, porque dice cosas que esos terceros no quieren oír

Que no nos sorprenda entonces, cuando al oír una afirmación coherente de una persona con alguna educación y cultura, nos sorprendamos y nos admiremos, ya que, desde los medios masivos de comunicación, prontamente, poco se ve y se hace en tal sentido.

Benjamín Tucker, era fiel a su estilo, demostrando cultura y educación, cada frase, cada palabra bien elaborada, conceptos definidos y argumentos lógicos, nada que una persona sin demasiada instrucción no pudiese entender, y siempre apelando a la presentación exacta de sus ideas y también, la de sus adversarios. El trabajo de toda la vida de Tucker se dedicó a la exposición de los derechos del individuo. Como título para el periódico que utilizó como medio de expresión por treinta años, eligió Liberty. Durante muchos años toda la literatura sobre anarquismo estaba fuera de impresión, siendo solamente Tucker el que logró incrementarla a partir de 1908, aunque lamentablemente luego un gran incendio se llevaría muchos de sus trabajos. Aunque paulatinamente, el público los ha ido reclamando, más no sea para sustituir en parte, algo del material perdido.

Tener en cuenta las ideas de este ilustre pensador nos vienen bien para reflexionar sobre la realidad actual. Las ideas del individuo bien entendidas como ese hecho moral en el cual las personas van a poder desplegar todo su potencial libre de ataduras externas, ya sea algún poder absorbente de talentos, más conocido como Estado o de las asociaciones que se protegen en desmedro de la libertad de los demás. El ámbito de la libertad negativa, implica que las personas tienen ámbitos propios, personales, subjetivos, que no pueden ser subyugados por nadie, y eso presupone el respeto por la integridad física. J. S .Mill dice: “sobre sí mismo, sobre su cuerpo y su espíritu” (Sobre la libertad). Claramente está hablando del individuo. Entre otras cosas es la mejor forma de constatar los valores morales que el liberalismo propugna, para aquellos que lo ven como algo meramente económico. El individuo soberano. En definitiva de lo que se trata es del valor del individuo. El elemento esencial, ético del liberalismo. Benjamin Constant, decía: “he defendido por 40 años el mismo principio, libertad en todo, en religión, en filosofía, en literatura, en industria, en política; y por libertad entiendo el triunfo  de la individualidad”

 

 

 

Juan de la cruz Niveyro

Miembro del Club de la Libertad.

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