Álvaro Vargas Llosa, amigo y eximio intelectual

Por: Hana Fischer (*)

Álvaro Vargas Llosa es un querido amigo y un intelectual notable. Es sobre estos dos aspectos de su personalidad que voy a referirme en este artículo.

Desde el punto de vista humano, Álvaro se caracteriza por ser leal, afable, entusiasta y emprendedor. Además, un rasgo que lo distingue de otros escritores e intelectuales – que suelen ser celosos de sus logros y contactos- es su generosidad para siempre estar dispuesto a dar una mano a sus amigos. No hace falta tener un contacto social o epistolar asiduo con él para que la amistad se prolongue intacta a lo largo del tiempo y la distancia.

Desde el punto de vista profesional, Álvaro siguió los pasos de su padre porque es escritor y periodista. No obstante, sería un error pensar que lo imita. Los que creen eso, es porque no se han molestado en leer alguno de los magníficos ensayos que escribió, y si analizan con espíritu crítico sus columnas de opinión, constatarán que su escritura tiene vuelo propio y es muy diferente a la de Mario.

Álvaro es apasionado al defender sus ideas, que en esencia, consisten en luchar a favor de la libertad individual. Al analizar su obra ensayística en conjunto y los libros que él impulsó, como por ejemplo Lecciones de los pobres, lo que resalta es su genuina preocupación por los desfavorecidos dentro de las sociedades. En otras palabras, denota un profundo amor por el prójimo.

Álvaro no defiende ideologías sino a la verdad. Por lo menos, lo que él considera que es la senda correcta para el desarrollo social y económico de las personas, primordialmente, de las más vulnerables. En general, los intelectuales suelen defender proyectos de “derecha” o de “izquierda” o “liberales” según sean sus preferencias políticas. En cambio Álvaro en Rumbo a la libertad, desde la misma tapa expresa que su intención es señalar “por qué la izquierda y el ‘neoliberalismo’ fracasan en América Latina”, lo cual rompe con los rígidos esquemas mentales habituales. Esa es la actitud y rigurosidad intelectual que caracterizan a sus ensayos.

Sus ideas se basan en un examen riguroso de la realidad sin concesiones a la ideología. Él considera que la libertad es fundamental para que los individuos alcancen una vida digna, pero no es un dogma sino que al argumentar sobre lo que es mejor, tiene en cuenta a la realidad objetiva. Eso se aprecia, por ejemplo, en una entrevista que le realizó Sergio Sarmiento en julio de 2020, para hablar sobre la pandemia del coronavirus y las diferentes medidas que han tomado los gobiernos para enfrentarla. Álvaro considera que en casos como ese, aunque la libertad debe ser el norte, hay que matizarla con una actitud de responsabilidad individual por parte de los ciudadanos y que hay ciertas restricciones que son imprescindibles por el bien de la comunidad en su conjunto.

Otro rasgo que caracteriza a Álvaro, es que desmenuza asuntos polémicos cuando están al rojo vivo, con el fin de poner falacias en evidencia y señalar mediante una investigación rigurosa dónde reside la verdad.

Entre tantos ejemplos que podríamos mencionar sobre ello, nos interesa mencionar especialmente a Global Crossings, obra en la cual desmitifica que los inmigrantes les quiten el trabajo a los nativos y que se aprovechen de los servicios públicos sin pagar por ellos. Lo hace en momentos en que había surgido en Estados Unidos y Europa una oleada de rechazo hacia los refugiados y los que arribaban a esas tierras en busca de una existencia mejor, incluso, movidos por el anhelo de supervivencia porque sus vidas corrían peligro en su lugar de origen. Eran momentos en que políticos e intelectuales inescrupulosos avivan las tendencias de xenofobia y racismo dentro de sus respectivas sociedades.

En su ensayo Álvaro expone que esas teorías son falsas, que los nuevos inmigrantes y los motivos que los mueven son exactamente iguales a aquellos que en el pasado habían hecho grande a América y a Europa. Además, mediante cifras demuestra que es más lo que los inmigrantes aportan a las comunidades donde se insertan que aquello que les restan. En consecuencia, seguir rechazando a los inmigrantes -legales o ilegales siempre que lleguen con ganas de trabajar honestamente- sólo se explica por prejuicios e intereses inconfesables.

Álvaro es un gran defensor de la libertad en todos los ámbitos porque siente un gran respeto hacia la dignidad de todo ser humano. Es amor hacia la humanidad lo que tiñen sus escritos. Su labor intelectual no es abstracta sino que hunde sus raíces en la vida misma, y demuestra conocer el sufrimiento y las dificultades que asolan a los sujetos que no pertenecen a las castas políticamente privilegiadas. Un ejemplo que trasluce esa actitud vital es cuando habla de las estadísticas que ilustran lo sucedido en las naciones latinoamericanas cuando regía el modelo ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones):

“Esas estadísticas habían sido, ellas mismas, un reflejo fracturado, elitista, irreal, de la sociedad: en ellas no latía el drama que era la vida diaria para los individuos -las familias- de cada una de las naciones.”

Por todo lo dicho, considero que Álvaro es un gran amigo y un eximio intelectual. Pero por sobre todas las cosas, una persona buena.

(*)Hana Fischer                                                             

Escritora, Investigadora y Periodista uruguaya

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