Argentina ¿un país que está perdiendo los valores?

Tomas Barlessi.

4272 test positivos de Covid-19 en Argentina y 207 víctimas fatales de esta enfermedad que está aquejando al mundo entero, hace ya 42 días que el Gobierno nacional a cargo de Alberto Fernández decretó la cuarentena obligatoria en todo el país. Llegamos al punto de que se hacen alrededor de 400 testeos diarios en todo el país y no tenemos una gran cantidad de muertes, lo cual es positivo. También se declaró el pago del bono de 10.000 pesos del Ingreso Familiar de Emergencia que se dispuso como medida de ayuda económica para trabajadores informales y monotributistas de las primeras categorías en medio de la pandemia del coronavirus. Desde el 21 de abril unos 7,8 millones de personas comenzaron a cobrar la ayuda en sus cuentas bancarias, lo que implica para el Estado unos 80.000 millones de pesos. Que es financiado, por supuesto, con emisión monetaria.

Pero después de todas estas medidas tomadas por el Gobierno, gracias a las cuales ya se consideraba desde algunos sectores que se estaba llevando bien la situación, ocurre un hecho poco común, hasta sorprendente, aunque el segundo adjetivo puede quedar descartado en la Argentina; el viernes 24 de abril, presos del penal de Villa Devoto, ubicado en la ciudad de Buenos Aires, deciden iniciar un violento motín, esta revuelta estalló tras confirmarse que un agente del penal estaba infectado de Coronavirus. Como si fuese una película de acción, pero es la realidad argentina.

En el acto, incendiaron las celdas, colgaron colchones prendiéndose fuego y alcanzaron el techo del establecimiento, del cual desmontaron parte de su estructura. Los guardias del Servicio Penitenciario Federal no pudieron contener la situación, de los cuales once resultaron heridos, los vecinos de la zona denunciaron desde temprano detonaciones compatibles con disparos de balas de goma. Una alta fuente penitenciaria dijo a Infobae “Tomaron la planta uno del penal, el nivel reservado para narcos y detenidos que cursan estudios universitarios”. También aclara que los disturbios suelen comenzar en los sectores poblados por detenidos acusados de delitos violentos como robo y homicidio.

La exigencia de los violentos de Devoto, es que “no quieren morir en cana”. Antes que nada, pienso que no están en condiciones de exigir mucho, pero que estos delincuentes exijan algo no es lo más sorprendente de esta historia, lo que me causa indignación es que el 28 de abril el Juez de la Cámara de Casación Bonaerense, Víctor Violini, justo, aceptó durante los últimos días el pedido de la liberación de 2.300 detenidos y lo firmó, entre los cuales se encuentran detenidos por abuso infantil, violación, amenazas y varios casos más.

El Intendente de San Miguel, Provincia de Buenos Aires, aseguró vía Twitter que 20 de los delincuentes liberados, de su municipio, que volvieron a sus casas están acusados de, cito “Robo agravado, abuso sexual, estafa, extorsión, privación ilegítima de la libertad, venta de drogas…” El intendente de Juntos por el Cambio, intenta expresarse mediante esta red social y reclamar ante esta decisión judicial.

Pero no solamente Jaime Méndez está indignado por el hecho, sino gran parte de la sociedad que se está expresando desde sus redes en contra de esta terrible decisión.

Alejandro Fargosi en su cuenta de Twitter decía “El Juez Victor Violini concede domiciliaria a un acusado de violación que vive en el mismo barrio que su víctima, una niña de 13 años”.

Infobae asegura que dos de los que consiguieron prisión domiciliaria son violadores de un chico de 8 años y de una nena de 6 años. Los dos violadores viven cerca de los abusados. Uno es vecino y el otro está radicado a cincuenta cuadras del domicilio de su víctima. A ambos los liberó Violini.

Estamos citando solamente tres casos específicos, pero nos quedan 2.297 casos más, de los delincuentes que fueron liberados por el juez.

¿Tienen derecho, violadores de niños a salir en libertad? ¿Tiene derecho un asesino a salir en libertad?  O ¿Tiene derecho un ladrón común a salir en libertad? Qué le hace pensar a Violini que estas personas no van a volver a cometer los mismos delitos en este lapso de tiempo. Me resulta realmente impensado que una persona que haya violado, vuelva a convivir con la víctima, como pasa en muchos casos de violencia y abuso en las familias.

Esta medida genera miedo en la sociedad, pero otro punto a resaltar son las palabras del presidente que decía “La cárcel es un lugar de concentración humana muy riesgosa, donde el contagio y la contaminación puede darse con mucha facilidad”. Pero, las penas son para cumplirse señor presidente.

Me gustaría escuchar la opinión de la nueva Ministra de Mujeres, y los organismos de derechos humanos, al ver que los violadores, abusadores, golpeadores de mujeres y niños, que tanto repudian, son puestos en libertad, por su mismo Gobierno. Y me parece una ironía que los medios al ir a una pausa luego de contar todo esto, pasen el comunicado del Ministerio de la Mujer, y coloquen la línea 144 como referencia telefónica, pero es irónico por parte del Gobierno obviamente.

Otra de las opiniones de los funcionarios oficialistas que vale la pena leer, es por ejemplo la de Sergio Massa, que afirmó «Estamos viendo que, en algunos lugares, algunos jueces están actuando de una manera absolutamente irresponsable», y el presidente de la Cámara de Diputados advirtió que los magistrados que liberen a los presos van a ser sometidos a juicios políticos. Otra declaración que generó revuelo fue la de Sergio Berni, Ministro de Seguridad Bonaerense, en Animales Sueltos, “Si dependiera de mí, no sale ningún preso”.

Las personas del Gobierno oficialista declaran y notan que estas son medidas totalmente erradas, yo pienso que ya no es una discusión de ideología, de la grieta, o de diferencias partidarias, va más allá de eso, se están soltando presos a las calles, delincuentes que cometieron asesinatos, violaciones, abusos y muchísimos otros casos, ¿qué derecho tienen de andar libres por las calles? Deberían cumplir la condena en su celda con las precauciones necesarias, no amotinándose, para nada es una buena decisión.

Pienso también que hay responsabilidad política en esto, poniendo como ejemplo al ex vicepresidente Amado Boudou, encarcelado por el Caso Ciccone, y puesto en libertad condicional hace unas semanas atrás. Los políticos presos (que no son presos políticos) deberían dar el ejemplo a la ciudadanía.

En este país, que está perdiendo valores.

Tomas Barlessi, Colaborador Club de la Libertad

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