Crónica del Evento “EL DILEMA DE LA VUELTA A CLASES”

El pasado Miércoles 27 de Enero del 2021, se llevó a cabo el programa de Perspectiva Joven a través de YouTube, en el cual, en este caso, se abordó el tema; «El dilema de la vuelta a clases, haciendo referencia a la disyuntiva entre la prudencia y la necesidad de dicha situación.

En éste caso los disertantes fueron: Ariel Roberto Caceres, profesor de lengua y literatura, diplomado en evaluación educativa, con 3 años ejerciendo en el sistema educativo, y coordinador del equipo de artículos; Lucas Piceda, estudiante de derecho en la Universidad Nacional del Nordeste; Ezequiel Bazan, 18 años, coordinador de la juventud en Uni2 Córdoba, estudiante de segundo año de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Villa María; Gonzalo Scali, moderador, egresado del nivel secundario en el año 2020.

Para dar inicio a esta charla, empezaron abordando el tópico de «experiencias en la educación virtual debido a la pandemia». Por una parte, empezó hablando Ezequiel, quien recalcó que cursó su primer año totalmente de forma virtual, remarcando que, al empezar el año, llegó con 10 amigos y al finalizarlo, solo quedó él. Adujo que sus amigos dejaron la carrera por diversos motivos de índole tal como problemas de conectividad, de familia, etc. Según sus propias palabras, le dejó un sabor agridulce su experiencia personal. Como reflexión, sostuvo que cree que hay que intentar formarse por cuenta propia para evitar el adoctrinamiento.

Por otra parte, Lucas tuvo una semana de clases presenciales y da fe de que, comparando ambas modalidades, hay un gran abismo una de la otra. Como consecuencia, él cree que este año les provocó un daño en el desarrollo del conocimiento de los alumnos, ya que, según él, aprueban sin tener los conocimientos mínimos. También sostuvo que, los problemas de conectividad produjeron una deserción paulatina de los alumnos.

A su vez, Ariel aseguró haber vivido la pandemia de tres formas distintas, como padre, como maestro y como alumno. Dos semanas pudo afrontarlas con normalidad, luego en pleno apogeo de la cuarentena estricta señala que, hubo diversos problemas, tanto para conectarse con los ingresantes como para comunicarse con sus familias —cabe aclarar que es profesor en una escuela rural—. Resaltó en cierta medida lo mismo que Lucas y Ezequiel: la dificultad que conllevaba para los alumnos, por diversas causas —familia, económicas, interés—, el conectarse de manera efectiva. No obstante, señaló que no todo fue malo, sino que hay que aprender de lo que se hizo mal y seguir perfeccionando lo que salió bien, e instó a los docentes a buscar herramientas para un mejor desempeño de sus funciones.

Para cerrar, Gonzalo contó que sintió mucha frustración, debido a que, en este año de pandemia, al ser promoción no pudo disfrutar ni aprovechar el año de la manera que lo tenía previsto. Señaló los malos sistemas rudimentarios que hubo en la web de su colegio. También recalcó algo muy importante, que es la necesidad de interacción con el otro. La experiencia le dejó como aprendizaje la necesidad de ser más responsable, aunque también, le dejó un sabor amargo con respecto a los modos de enseñanza en la virtualidad de sus profesores, las cuales fueron paupérrima.

En resumen, los disertantes se dieron cuenta de que las clases virtuales no son para todos, y no calificarían al 2020 como un buen año. Cerraron pidiendo la vuelta a clases presenciales dado que, la habilidad de sociabilizar no se aprende en un libro, habilidad esencial para cuidar la salud mental.

Como segundo eje disparador de debate, se abordó el tema de: «¿cómo se debe dar la clase en un colegio multitudinario?, ¿Los docentes, están seguros? Ezequiel comentó que hay colegios con poca infraestructura, pero aún así, la virtualidad es mucho más inaccesible. Sostuvo que con medidas tales como cursos divididos, reducción horaria y barbijos pueden volver con relativa tranquilidad. Por su parte, Lucas abogó por reducir jornadas, días, horas, ya que los profesores no están seguros dado que los chicos tienen más tendencia a ser asintomáticos. Ariel opinó que, la vuelta a la presencialidad acarrea problema pasados, como la falta de inversión en infraestructura, por lo que abogó por un sistema de burbujas y reducción horaria. Indicó que los docentes no están protegidos debido a la precarización de sus seguros. Gonzalo por su parte, señaló que las medidas deben tomarse considerando el tipo de escuela y reguladas por el gobierno.

Como tercer tema de discusión se preguntaron si la prioridad era para primaria y secundaria o también para los niveles superiores. Todos coincidieron con que, se debería volver a las clases presenciales para todos los niveles, pero esencialmente para pre-escolar y primaria debido a que los alumnos tienen menos recursos para ser autodidactas.

En resumen y enlazando con una pregunta formulada por el chat, es una total locura que se esté discutiendo sobre si vuelven o no las clases presenciales, dada la cantidad de servicios no esenciales que están permitidos con sus debidos protocolos. La vuelta a clase debe darse en todos los niveles y con sus debidos protocolos en todo el país e ir modificando cosas sobre la marcha.

 

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