La emocracia y sus inconsistencias

Por: Franco Vallejos Torres (*)

“La gente desarrolla una visión ideológica del mundo porque no quiere pensar las cosas de manera realmente detallada”.

La Emocracia en Argentina se manifiesta en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, por eso los comunicadores, influencers o simplemente individuos que simpatizan con la cosmovisión liberal deben buscarle la vuelta de rosca al asunto para terminar con este germen simplista de la subjetividad emocional.

Para entender mejor este artículo, puede leer mi colaboración en el Club de la Libertad o Visión Liberal donde desarrollo el concepto de Corrección Política y Emocracia.

La juventud está pasando por un déficit intelectual y  falta de compresión de la realidad; se puede ver que leen con resentimiento, envidia y un sentido de venganza revolucionaria a aquel que discute e intenta refutar el dogma progresista tanto en los ámbitos educativos como en los encuentros cotidianos.

Los liberales no encuentran una forma eficiente para combatir con la vara que se merece esta discusión tan seria que caen en argumentos peyorativos o se hace silencio regalando todos los puntos a la izquierda.

“Cuando tienes algo que decir, hacer silencio es mentir”. (Jordán Peterson).

Atacar o silenciar nuestro discurso ante los progresistas termina beneficiando su objetivo de quedar como intolerantes, fascistas y ‘’neoliberales anti derechos’’.

Tenemos que entender que la izquierda se ha adueñado de la superioridad moral en todos los aspectos, su defensa a las minorías y su lucha en favor de los sectores populares es vista como empática y los discursos que utilizan esos sectores hacen que nuestra batalla suene antipática y clasistas. En este punto, debemos darles enfoque a las personas que están defendiendo su postura progresista y hacerles entender lo que están defiendo.

Muchos de los argumentos que utiliza el progresismo en contra de los liberales tiene que ver con las ayudas que ofrece el estado: cupos laborales, subsidios y políticas dentro de la administración pública y privada. Uno de los ejemplos en el 2020 que tuvo poco revuelo fue el PLAN ACOMPAÑAR que se encarga de ayudar las mujeres y LGBTI+ que se encuentran en situación de violencia de género con una ayuda equivalente al salario mínimo, vital y móvil (27,216, hoy)  por 6 meses y acompañamiento psicológico. Mientras esto sucede como un ejemplo de combatir al ‘’Patriarcado’’,  vemos a la Argentina con un 63% de pobreza infantil y un 43% en general.

Este punto es muy importante porque es por donde tenemos que encarar la discusión. Ponerlos en la dicotomía de qué prefieren defender y por qué, es hacerles ver la inconsistencia de su discurso. Podríamos explicarles la posición de demandar leyes más efectivas para esos casos (prisión efectiva para violadores, condenas más duras) en vez de darles un subsidio que da ningún tipo de solución. La imagen de una mujer golpeada y que llegue un burócrata a darte plata para que te sientas contenida es una imagen totalmente discriminatoria y sexista.

En relación con la pobreza, vemos que hay un cierto concurso de que persona está más oprimida en este sistema capitalista heteropatriarcal cisgenero. Podemos ver que muchos de los argumentos que utilizan los progresistas es ver en qué nivel de opresión está ese individuo.

Lo tenemos que ver de esta manera burda y cruda:

-Si una mujer es pobre, tiene un nivel de opresión.

-Si una mujer es pobre, tiene diez hijos y le falta un ojo, tiene un nivel superior de opresión y sus necesidades deben ser cubiertas con dadivas estatales.

Y así sucesivamente con lo que se imaginen. Este es un gran punto ciego que tiene el progresismo y sus argumentos estatistas. Ellos mismos encadenan a los individuos en una pirámide de discriminación.

Hace ya mucho que ha llegado el momento de dejar de mirar el progreso a través de líderes raciales o étnicos. Esos líderes tienen muchos incentivos para promover la polarización de las actitudes y las acciones que son contraproducentes para las minorías y las desastrosas para el país”. (Thomas Sowell).

El progresismo es la gran ancla que tiene la libertad y debemos despegarlo del barco porque nos estamos hundiendo con él.

Sacarle la máscara al progresismo se trata de bajar el mensaje de igualdad ante la ley; de darles dignidad a las personas, proponerles tener el control total de sus vidas sin depender de ningún político de turno  que intente incentivarlos con regalos que tarde o temprano se pueden terminar. Tenemos que sacarles el poder a los partidos políticos que inculcan una ideología que los hace presos del estado y sus deseos.  El mejor progresismo que puede haber es darle la libertad al individuo de formar su proyecto de vida para que florezca su trabajo sin que vengan manos invisibles a estrangularlos.

(*) Franco Vallejos Torres

Empleado de comercio exterior y Conductor de radio

Celular: +54 9 2966 27-4954

E-mail: franco.vallejostorres9@gmail.com

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