Los sucesos de mayo de 1810 y sus genuinas contradicciones

Por Carlos Moratorio.

El 14 de mayo de 1810 llego a Buenos Aires la fragata inglesa “Mistletoe”, con la confirmación de una previsible noticia.  Había caído en manos de las tropas de Napoleón, la Junta Central de Sevilla. Dicha Junta ejercia la autoridad metropolitana, luego de la detención y abdicación de Fernando VII, en mayo de 1808.

El Virrey Cisneros, que ejercía la autoridad desde Buenos Aires, carecía de legitimidad. Un hermano de Napoleón Bonaparte se hallaba instalado en el reino de España y la sociedad porteña era un hervidero de rumores y debates. Algunos  dirigentes del sector criollo advirtieron que había llegado la gran oportunidad de asumir el gobierno local.

Según relata Manuel Moreno en la “Vida y Memoria de Mariano Moreno”, “Un Estado es libre cuando es gobernado por la voluntad común de los individuos que lo componen, y cuando cada individuo regido por el Gobierno que hayan adoptado sus representantes, puede considerarse como Legislador de sí mismo.”

El prestigioso abogado criollo, afirmaba también que, “Aquel hombre es libre… goza de las clases de libertad que le corresponden, en lo físico, en lo moral, en lo religioso, y en lo civil.”

El ciclo evolutivo que desemboco en los acontecimientos de Mayo de 1810, comenzó en 1806, con la primera invasión inglesa y el indigno acto de retirada del entonces Virrey Sobremonte, que dejo librada a su suerte a la población porteña.

El movimiento de mayo estaba compuesto por destacados dirigentes, cuyo solido pensamiento reflejaba la influencia de la Revolución Francesa. Así lo señala Manuel Belgrano, que se encontraba en 1789, cursando sus estudios en Salamanca “Se apoderaron de mí    -dice-las ideas de la libertad, igualdad, seguridad, propiedad y solo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le hubieren concedido…”

Sin embargo las corrientes que convergían en esos turbulentos días de mayo no parecían homogéneas. Cornelio Saavedra comento en sus memorias que al tomar conocimiento de las noticias metropolitanas del 14 de mayo, dijo a un grupo de sus subordinados: “Señores, ahora digo que no es solo tiempo sino que no se debe perder una sola hora”. Sin embargo, según cita el historiador Félix Luna, cuando Belgrano le acerco una propuesta de resistencia armada, contra el poder constituido,  el propio Saavedra le contesto: “Paisano, aun no es tiempo”

Dudas, ambigüedades y matices que marcaran los acontecimientos de mayo y traerán consecuencias inmediatas durante todo el primer gobierno patrio y el camino hacia la proclamación definitiva de la Independencia.

 

Carlos Mauricio Moratorio
Abogado. Director de la Fundación Club de la Libertad.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.