Nicolás Copérnico, el monetarista del renacimiento

Por Paola Dos Santos.
Nicolás Copérnico fue un fraile polaco – prusiano, matemático, astrónomo, jurista, físico, médico, líder, clérigo, militar, diplomático y economista, nacido el 19 de febrero de 1473 (pleno renacimiento), en Torún, Polonia. Fue un hombre del renacimiento, dedicado especialmente a la investigación astronómica, cuyo estudio sobre la teoría heliocéntrica nos ha demostrado que no nos encontramos en el centro del universo. Copérnico se abstuvo de publicar su magistral obra por temor a la burla y al castigo en dicha época, ya que la misma representaba un desafío a las ideas y pensamientos de Aristóteles, a la iglesia y al mismo sentido común en lo que se tenía en cuenta como la única verdad: la teoría geocéntrica del universo.

En algún momento cuando Copérnico se encontraba decidido a publicar su libro, el editor cometió la falta de suavizar su teoría en el prólogo, argumentando que la misma solo se trataba de una forma de “matemáticas más fáciles” en cuanto se refiere a la predicción de los movimientos de los planetas y no como una nueva forma de ver la realidad del universo.

Si bien su teoría heliocéntrica iba mucho más allá de una cuestión de matemáticas más fáciles, Copérnico tuvo además de ella otra visibilidad bastante lógica y aplicable en la cuestión matemática al ser el primero en hablar sobre el peligro de la inflación, mucho antes que cualquiera en ese tiempo.

A finales del siglo XV, Nicolás Copérnico fue llamado por el Rey Segismundo I de Polonia, con el fin de encargarle una reforma monetaria que ayudase a paliar el problema que tenía el país con la multiplicidad de monedas en circulación, a lo cual Copérnico respondió de manera positiva y comenzó a escribir el tratado que daría nacimiento a la primera teoría sobre el aumento de los precios.

La propuesta presentada por Copérnico mostró que era imposible desde el punto de vista económico tener dos tipos de monedas en un solo gobierno. La idea que había planteado Segismundo I era la de tener una moneda más valiosa, para el comercio exterior, y otra de menor valor, para las transacciones comerciales locales. Por lo tanto, una vez finalizado su estudio, Copérnico propuso la creación de una moneda única de circulación para todo tipo de transacciones, aunque su propuesta al final no fue adoptada.

Sin embargo, posteriormente en el año 1526, se publicaría el libro “Monetae Cudendae Ratio” , en inglés conocido como “On the Striking of Coin”, o “Tratado de la moneda”, en el cual se hicieron importantes aportes al pensamiento monetario, demostrando con esto que fue Copérnico el primero en relacionar la cantidad y la calidad de la moneda y los precios de la economía, cuyo manejo conlleva a la situación inflacionaria en un mercado, y por lo tanto, el primero en exponer un esbozo de la teoría cuantitativa del dinero, teoría que desde el siglo XIX, a pesar de sus altibajos, ha ocupado un lugar central en el pensamiento económico. Aunque gran parte de la literatura atribuye la paternidad de la teoría a Jean Bodin, podemos considerar a Copérnico como el padre de las primeras bases para las teorías monetaristas posteriores.

En su fundamento sobre la teoría cualitativa del dinero, argumenta que “la moneda pierde su valor especialmente cuando se la multiplica en exceso”, demostrando con ello, en otros términos, que los precios varían proporcionalmente con la oferta de dinero en la sociedad. Esto lo explicó mucho antes de que el término “inflación” comenzara a utilizarse como un indicador de los parámetros macroeconómicos.

La teoría económica nos muestra que el valor de la moneda se encuentra en razón inversa a su cantidad. Si aumenta la cantidad de metales preciosos en circulación dentro de un mercado, disminuye el valor de la moneda, lo que significa que los precios de los bienes y servicios aumentan de manera proporcional. En términos muy simples, Copérnico recomendó que se evite la circulación en exceso del dinero (exceso de oferta monetaria), porque la saciedad del dinero en el mercado determina el valor que tiene la moneda, es decir, entre más dinero se encuentre circulando, más se reduce el valor del mismo. La inflación se trata de esto, de la pérdida del valor del dinero que conlleva al aumento de los precios de bienes y servicios.

Como consecuencia de la llegada masiva de metales preciosos, como el oro y la plata, desde el descubrimiento de América, los europeos se habían convencido de que se harían ricos. Sin embargo, lo que ocurrió fue lo contrario, los niveles de precios de los bienes aumentaron. Los mismos se dispararon, multiplicándose por seis, desde el año 1500 al 1600, aproximadamente. Si bien este nivel de inflación al comparar con los del siglo XX no es elevado, para ese periodo de tiempo resultaba muy extraño ver subidas de precios como estas.

Cabe mencionar que, para ese entonces, Copérnico aún no había descubierto la influencia de otros factores como el de la velocidad de circulación del dinero y el del número de transacciones, aspectos que la teoría cualitativa moderna del dinero toma en cuenta en la actualidad.

Posterior a esta teoría, la cual no tuvo repercusión en las investigaciones de la época, se originó en el siglo XVI la “Teoría Cuantitativa del Dinero”, a raíz de lo que hoy se conoce como “la revolución de los precios”. Su primitiva versión conocida como “Teoría de la determinación monetaria de los precios”, tuvo como exponentes a Jean Bodin (1569), John Locke (1692) y especialmente a David Hume, quien materializó la idea en su ensayo de 1752, conocido como “Of Money”. Todos ellos analizaron la presencia de variables en relación proporcional a los precios y a la cantidad de dinero circulante en la economía, asumiendo al dinero como una variable neutral.

La teoría heliocéntrica de Copérnico tuvo que esperar a que Kepler, Galileo y Newton la explicaran. Su teoría cualitativa del dinero ha ido desarrollándose a través del tiempo de la mano de varios economistas y estudiosos de la materia hasta llegar a la Escuela de Chicago, de la mano de uno de los máximos exponentes del monetarismo, Milton Friedman y su nueva teoría cuantitativa, la cual fue duramente criticada por John Maynard Keynes en su ”Teoría general sobre la ocupación, el interés y el dinero”, aunque el mismo Keynes originalmente fue un defensor de la teoría cuantitativa. Ludwig Von Mises desde la Escuela Austriaca de Economía, también toma el estudio de las teorías cualitativa y cuantitativa para su análisis sobre la naturaleza del dinero en sí.

Nicolás Copérnico fallece el 24 de mayo de 1573 en Frombork, Polonia. Han pasado seis siglos del legado de Copérnico a las ciencias económicas y solo se lo ha tenido en cuenta para el estudio de la astronomía. Los gobiernos mesiánicos mal asesorados y en su afán de embaucar al pueblo con el discurso del bien común para una nación, siguen cometiendo el mismo error imperdonable de hace siglos, cuando en la era renacentista se comenzaba a ver la luz de las verdades mediante el ensayo y el error. Los gobiernos insisten en la intervención de los precios, fijándolos, controlándolos, y en las alteraciones de la política monetaria, mediante la emisión de dinero. Aún se basan en decisiones mercantilistas incluso al más puro estilo de Colbert, para que las mismas repercutan en la cuestión inflacionaria, la cual se resiente a mediano y a largo plazo, cuando asume otro gobierno y continua el último pataleo del ahogado.

 

Paola Dos Santos

Máster en Ciencias de la Educación

Asunción, Paraguay.

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