Ruggeri y el reflejo de un ciudadano cansado. Por Octavio H. Cejas

Oscar Ruggeri es campeón del mundo con la selección, uno de los futbolistas más queridos por todos los argentinos, y un hombre extremadamente cansado de ser “boludeado” por el Estado.
Ya es frecuente escucharlo quejarse en ‘90 Minutos de Fútbol’ contra la alta carga impositiva, los impuestos ridículos (por su naturaleza) y, por último, se quejó directamente de la moral de quienes implementan dichas medidas.
En un programa, dijo que iba a meterse más a fondo en contra de todo esto, pensando en ser diputado… ¿por qué un ex futbolista tan conocido como él se metería en la política? Solo puedo pensar que es por el desgaste que produce vivir en este país, y que de a poco se va esparciendo a lo largo de los ciudadanos.
Slavoj Zizek cree que las revoluciones solo proceden cuando las expectativas de la sociedad se ven derrumbadas. Todo este tiempo pensé que esta teoría de Zizek jamás podría ser aplicada con nosotros, puesto que somos un pueblo adormecido, que está acostumbrado a la inflación, a la recesión, a la suba del dólar y, simplemente, a que nada nos salga bien. Pero aquel flamante defensor, que supo conquistarlo todo con River Plate y con la Selección Nacional, vino para darme esperanzas. Vino a enseñarme que quizás las expectativas de la gente sí están cada vez más defraudadas. Así como él está agotado, seguramente el resto de la gente se sienta igual.
Que una figura tan conocida y querida esté de nuestro lado en la batalla cultural, abre miles de espacios en donde plantear nuestras ideas, lugares donde por fin podríamos hacer el famoso “click” en la cabeza de la gente, y terminar de hacerlos caer en la realidad. Y volviendo a citar a Slavoj “recordemos la clásica escena de los dibujos animados en las que un gato sigue caminando más allá del borde del precipicio, sin darse cuenta de que ya no hay suelo bajo sus pies, y solo se cae cuando mira hacia abajo y se percata de que debajo solo está el abismo.” Nuestro trabajo es que la gente mire hacia este oscuro acantilado, que entiendan que son esclavos; porque por más doloroso que sea, hasta que no entiendan el agujero en donde estamos metidos, no lograremos reaccionar, y por ende, no podremos salir.
“Érale necesario a Moisés hallar al pueblo de Israel oprimido en Egipto, para que se dispusiese a seguirle, movido por el afán de salir de su esclavitud.” Escribió Maquiavelo en El Príncipe hace ya más de 500 años… y nada ha cambiado. Es necesario que este discurso que impartimos encuentre un pueblo cansado de ser pisoteado y que busque alternativas a las cuales escapar.
Tal como una vez me dijo un amigo “uno no puede aspirar a aquello que no conoce” ya que entienden que lo que ven aquí, es todo lo que hay, creyendo imposible cualquier idea más allá de su conocimiento, como si fuera la alegoría de la caverna de Platón. “¡Qué poco placer basta a la mayoría para hallar la vida buena! ¡Qué modesto es el hombre!” dijo Nietzsche algún tiempo atrás… ¿será simplemente porque el hombre nunca supo a qué más podía aspirar?
El cambio es por ahí, y va progresando, la gente empieza a comprender que conformarse con lo que tiene, es poco, y que debe buscar mucho más. Ruggeri ya entendió en dónde está, sabe hacia dónde debemos ir y ya no le basta con tan poco, ahora la pregunta es, ¿lograremos que el resto de los argentinos piense igual?

 

Octavio H. Cejas.
Estudiante de Derecho, UNNE.
Coordinador del Equipo de Artículos, Fundación Club de la Libertad.

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